Cómo vivo ahora? Sabiendo lo que es importante, dirigiendo mi fuerza de voluntad a sobrevivir y cuidar de aquellos a los que amo; toda una declaración de intenciones para una adolescente auto-dañina que encuentra su liberación, camino y propósito en la vida en medio de una devastadora y siempre injusta guerra. Una magnífica, espléndida fotografía entre tanto horror y muerte, bello y silencioso monumento testigo del cambio, paso irreparable de la felicidad, inocencia, disfrute del paraíso a la horrible, dura y cruel lucha por la vida humana. Maduración rápida y abrupta de un inocente grupo de niños, un surrealismo existencial que da sentido a todo el camino, una travesía dura y cruel por volver a casa, el hogar donde se encuentran nuestros seres queridos. Caótica y desordenada, conducida por una mente estricta y mutilada que encuentra la paz, la estabilidad y el sosiego interior tras perderlo todo, ruina devastada que sólo cabe recomponer; una sutil exposición de la necesaria transformación de una adolescente pérdida y desencajada que madura a pasos forzados por ley imperiosa que escapa a su control.
Lo importante no es el contexto, la consabida y maldita situación; es la excusa para que Kevin McDonald, con gran arte y precisión, muestre y toque todos los diversos puntos de una vida -emociones plenas, alegría desbordada, amor puro, felicidad desaforada, aniquilamiento y devastación, tristeza y muerte, desesperación y esperanza...-desde los ojos perplejos y fuertes de un adolescente que supera su propia edad carcelaria, joven anónima que merece su apreciado valor y mérito. Es verdad que pasa ligeramente por todos estos sentimientos y que, para nada, hace hincapié en la catástrofe mundial; lo importante es el espíritu de esta perdida alma que se encuentra, de golpe, consigo misma y logra sobrevivir a tan dura prueba!!!
No es por dinero, no es por placer, ni por el sexo ni por el poder..., es porque puede; le gusta el previo, el juego de la cita con un desconocido, la sorpresa y suspense de cómo será; le gusta el regodeo posterior, recordar y endulzar el momento vivido; justamente, donde no siente nada y finge es en el acto, en el preciso momento por tanto..., por qué no cobrar?, por qué no pagar lo que tanto desean?, búsqueda de una chica joven y bonita! La belleza y frialdad de la actriz protagonista lo abarca todo, captura la cámara en un sentido intimista, delicado y de gran finura que te atrapa y hechiza; sólo cabe seguir sus pasos y conocerla, tratar de entender su proceder y su esencia más íntima. El trabajo del director es sencillo: un no-destacar, un saber apartarse que se observa en la brillantez y lucimiento del resultado final, un dejar hablar a la historia, al propio guión y al personaje, mostrar la sequedad de un espíritu viciado que empieza a conocer su alcance, el dominio de su campo de actuación; experimentar con el cuerpo, descubrir la poderosa arma que puede llegar a ser, juego peligroso de pero de gran atractivo y enormemente gustoso, adictivo todo ello tratado con gran elegancia y calidez pero sin la esperada maldad visual, sin regodearse en los sinsabores de los bajos mundos de la mercancía sexual; explosión de mucha frialdad y una ausencia total de sentimientos afines a la otra persona. Consigue engancharte, preguntarte por sus motivos y querer profundizar, conocer a su bella y bonita intérprete; vacío momentáneo de tu presente llenado temporalmente con un relato sencillo y breve pero de impacto sobrio y efectivo sobre tu persona. Funciona su efecto y se disfruta; acertado planteamiento y positivo rendimiento final para placer del público asistente.
Breve historia de amor cuyo material no da para mucho más; breve estancia temporal de unos sentimientos inesperados cuya duración en el tiempo es imposible dada su poca credibilidad y solvencia; breve y fugaz adolescencia de una insatisfecha madurez difícil de soportar, carga amarga ligeramente suspendida; rienda suelta a unos sentimientos cuyo destinatario oficial fue hace tiempo olvidado, perdido en una rutina que empaña todo romanticismo. Es suave y bonita, dulce, gusta por su meloso sabor; pero también es floja y débil, poco satisfactoria, poca consistencia para un contenido débilmente explotado, búsqueda no lograda de una profundidad demandada. No convence un guión que no sigue unas pautas mínimas para que el espectador se sienta completamente atraído, atrapado por este revivir años pasados, perdidos en una, actualmente, errónea decisión. Un añorado Andy García como co-protagonista de una fresca y ágil Vera Farmiga, cuya respetada interpretación, afinidad como pareja en pantalla es una pequeña chispa dentro de la vacuidad de una historia demasiado inerte, débil y ligera; sólo leves momentos de emoción, de diversión, que colman medianamente aunque no completamente tus ansias de romance. La luz que te alberga esperanzas de contemplar una buena y genial comedia romántica se queda en un tono tenue, un medio gas no del todo complaciente; gusta y agrada pero su sabor es escaso; no es el manjar exquisito que esperabas degustar pero tiene un sabor aceptable, gustoso sin llegar a saciar.
Edificio construido sobre la apariencia, sobre la verdad no manifiesta, sobre la mentira piadosa, sobre la humillante lástima de quién observa desde arriba y decide sin preguntar; el inevitable derrumbe de unos cimientos mal levantados, escasos y leves de material consistente, superficialidad no resistente al paso del tiempo y al aguante de las emociones, paciencia desbordada por la no gratificación de los frutos esperados. En las formas, es introvertida, serena y callada; una manifiesta tranquilidad que esconde una explosiva eclosión, nacimiento abrupto de una nueva estructura familiar; su transcurrir es lento y sosegado, infelicidad acomodada no descubierta, calma que precede a la temible tormenta. Fría y seca en imagen externa, drama compacto de gran sutileza y psicología que esconde intensas y explosivas emociones -como buen alemán-, arrastradas frustraciones que salen a la luz en un soleado y primaveral fin de semana; un despertar, amanecer no apto para todos los públicos pues su gusto es de efecto lento y descafeinado, un paulatino y leve caminar por la vida de esta, en principio, avenida familia. Qué nos queda tras la mentira y las formas correctas, levantamiento forzado de las perfectas formas diseñadas? Sobrevivir.
El cuento de "La Cenicienta" moderno donde, además del príncipe y amor eterno queremos un trabajo para mantenernos. Noventa minutos de película entretenida, fresca, ágil, de recorrido sencillo y ameno que divierte sin excesos y gusta en su conjunto completo. Mucho colorido, buena fotografía, la seriedad de la cultura de nacimiento confrontada a la superficialidad del destino escogido para acabar en un conveniente medio centro que va en armonía con la ligereza, poca profundidad, de todo lo expuesto. Se busca la fantasía, lo espectacular, lo atractivo y complaciente, la imagen bonita pues el cuento debe permitir soñar, volar y emocionar a sus lectores; simpática y guapa protagonista rodeada de simpáticos y guapos secundarios en un ambiente distendido, con pequeños y tenues baches, que invita a pasar una velada agradable y relajada, con unas pocas risas, un poco de amor, otro tanto de amistad y familia en buena sintonía. Consigue hacerte sonreír, relaja tu espíritu, te ofrece pasar un buen rato y deja un recuerdo tibio y leve de dicho encuentro. Encantadora, apta para corazones esperanzados.
Reflejo fiel de la vida en un pueblo; aburrida, lenta, silenciosa, eterna, donde el tiempo no pasa, donde el espacio se desdibuja y los minutos se convierten en horas. El problema es que te aburres tanto como los protagonistas!!! Perdón, corrijo, porque ellos, al menos, tienen sus pequeños alicientes; tú no tendrás ni eso. Una excelente fotografía de nuestro medio más rural y tradicional, afianzada cultura de nuestra historia más profunda cuyo valor se limita a ser una exposición de un tipo determinado de vida, exhibición neutra e inerte que no cautiva ni seduce al espectador, un cansino observar pasar la cinta donde pronto perderás la esperanza de resurrección repentina. Cámara estática, actores no profesionales, escaso diálogo, contexto cliché, escenas pueblerinas, un medio conservador y arcaico, la vida sin movimiento como protagonista..., buenas intenciones que no producen el rendimiento deseado. Esas buenas intenciones, propósitos loables, sirven de muy poco cuando, al terminar la película, suspiras interiormente por la finalización de la misma; no llegas a dar gracias pero..., casi!!!
Con tintes claros en referencia a la "Tapadera" de TomCruise pero con aires de grandeza hacia "WallStreet" de MichaelDouglas y MartinSheen no cumple ninguna de ambas perspectivas; se queda en un proyecto más de enorme aspiración pero de efecto neutro, resultado poco satisfactorio que no explota todas sus posibilidades. A la falta de emoción y tensión de la trama se le une su languidez, un indolente y débil proceder al que no es difícil anticiparse; poco material, poca acción para tantos frentes abiertos. El renombre de sus veteranos protagonistas -GaryOldman y HarrisonFord- y el atractivo físico de su perdido novato que les acompaña y lidera en toda una supuesta jugada espectacular de poker, un jaque mate directo al rey es tan vacío, poco interesante y atractivo que no se libra de un tufo de guión televisivo con presupuesto de gran pantalla, una primera línea a la que se aspira pero que requiere unos requisitos mínimos más allá de dos estrellas, un guapo, un suave romance y una endeble trama, tan tibia y ligera que no logra ni calentar al personal. Toda una "Paranoia" observar como "El poder del dinero" compra una entrada directa a primera clase y muchos otros, con más calidad y mejor guión, historia y contenido no encuentran patrocinador que les consiga un mínimo hueco en la sala de los cines; el mundo del Séptimo Arte al revés para pena y desgracia del público asistente. Película de consumo rápido, fácil digestión, sin molestos efectos secundarios que te hagan pensar o reflexionar mínimamente, que gusta sin saciar -más por consideración lastimosa y de conformismo que por efectividad latente- y de pronto, veloz olvido. Consumela si es tu elección y no pienses mucho; agrada si no exiges demasiado
Una historia peculiar para una mujer peculiar, capaz de perdonar a sus ofensores y vivir en paz, capaz de convivir con una existencia en la que encontramos la mayor de las crueldades posibles, una patente y descarada inhumanidad exhibida de una forma tan natural y serena que asombra y ofende -también hay que decirlo-. su no manifestación de cualquier tipo de enfado o rencor hacia sus culpables e indignos injuriosos es sorprendente. Entrañable relato, impactante y cautivador que esconde tal cantidad de diversas emociones, de variedad en su esencia más pura que sobrecoge e impresiona. Una reseña fácil y rápida de realizar pues es una buena película que hay que ir a ver, tan sencillo como eso; una magnífica interpretación de Judi Dench -como es norma en su proceder artístico pues su facilidad de simbiosis con los personajes es fantástica-, humana, tierna y sensible de una personaje único, singular, opulento en su bondad y magnificencia, con una precisa, correcta y muy adecuada dirección, todo ello para conformar un relato que te atrapa, seduce e impacta, que conmueve y estremece desde el minuto uno. Pronto, rápidamente tus primeras intuiciones son confirmadas -para placer de ti misma-; Stephen Frears ofrece una drama humano, historia veraz, auténtica e intensa, un gran relato del que no cabe más que disfrutar su visionado, basado en unos hechos reales que no te dejarán indiferente. Drama donde el empalago o la lágrima fácil están en su justa medida, nada sobra , nada falta, una digna extensión de la persona notable y elegante, de corazón puro y alma serena que representa. La tranquilidad, paz y sosiego con la que acata su vida es asombrosa, inquietante e impactante. Me alegra ser tan vulnerable e ignorante como para que me guste una historia de interés humano; lo eres tú?
Es menos sofisticada de lo que pretende ser; es menos interesante de lo que quiere llegar a ser; deseas que te guste más de lo que en realidad consigue lograr; su nivel de actuación, calado emocional tiene menos alcance del exhibido en un primer momento, del pretendido dentro de su altivo orgullo inicial. Los años, el paso del tiempo y la comodidad de un matrimonio maduro donde cabe todo, hasta la crueldad verbal más directa y dañina; una afinidad, simbiosis con la infelicidad de la que se parte como excusa para moverse pero de la cual uno no se quiere desplazar pues el dolor de lo conocido, la esclava amargura de la vejada rutina es menos arriesgado que el placer, emoción de la exposición a lo nuevo, de la inconsciente aventura de una mar cuyo puerto no se conoce, cuyo rumbo es un "no se dónde". Con un formato con claro acento al cine de Woody Allen tiene un marcado nivel elitista, exclusivo sólo para unos pocos entendibles capaces de apreciar el gusto, la inteligencia y la sofisticación de un guión y unos diálogos que esconden más de lo que muestran, amargas y crueles verdades directas al corazón más sensible y expuesto, un inteligente leer entre líneas no al alcance de todos los públicos -tampoco lo desees mucho-. Gusta? Si, pero más por autoconvencimiento personal que por efecto público pues evitar el leve aburrimiento es complicado; agradecido, contento y encantado de la invitación a cenar, de formar parte temporal de un nivel superior muy ansiado pero con ganas paulativas de abandonar una mesa altiva y elitista en la que no encajas, donde quieres sustituir el sofisticado don Perignon y su acompañado caviar por unas cervezas y unas bravas. Sutileza de muchas emociones poco explotadas, un entusiasmo e interés nunca confirmados, desenfadada y suelta pero muy controlada, un supuesto caos muy ordenado, visita de muchos restaurantes cuya elección final es gustosa pero no tan intensa ni apasionante como se deseaba. Exposición de una genialidad no alcanzada cuyos resultados no son tan fructíferos como se pretendía en su imponente y elegante inicio; no va más allá de una alta calidad y enorme calidez en la interpretación de sus grandes actores.
El recuerdo de la historia es mejor que la película vista; es imposible que la visión de antaño pueda ser borrada por este nuevo formato -ni en mil años-. Conoces los hechos, la historia, te anticipas fácilmente a lo que va a suceder; por tanto, sólo cabe ver los hechos correr y evaluar que impresión te causan. Mucho ruido y pocas nueces es la deducción que, prontamente, recibes -y ni siquiera tanto ruido!!!-, mucho alboroto para tan poca cosa. Sosa, pobre, bastante estéril, de contenido poco interesante, nada llamativo y de espectacularidad visual nunca confirmada -a pesar del dineral gastado-; nada parece estar a la altura del nombre que lleva, empezando por el propio actor protagonista que no transmite lo que debe ni logra hacer olvidar a su confirmado antecesor -amén de un ridículo Samuel L. Jackson-; seguido por el guión, los efectos especiales, la supuesta genialidad de la acción...Parece increíble que con mayor presupuesto, mejores medios y técnicas de efectos especiales más sofisticadas no se logre mejorar la versión anterior. No se si la taquilla habrá merecido la pena pero realizar esta película estaba muy de sobra!!! Demasiado correcta, pocas aportaciones originales, atrayentes o mínimamente subversivas. Decepción general.
Fernando Esteso y Andrés Pajares estarían orgullosos de esta pareja de atropellados que viven su día a día con una intensidad caótica que rememora el espíritu más clásico y potente de nuestros míticos hermanos de pantalla; unos peculiares "Faemino y Cansado" cuyos diálogos están tan llenos de ironía, de rapidez verbal y de una veracidad aplastante que asombra; en un sólo visionado te perderás gran parte de su riqueza argumental, una sola lectura no será suficiente para captar tanta sutileza y realidad callejera, vivo retrato de una barriada característica, de unos personajes -deambulantes profesionales- que te dejarán anonadada y con una sonrisa de puro sarcasmo en tu rostro. Perplejidad e impactante fascinación de unas intensas y emocionantes conversaciones, divertidas y chocantes cuyo giro argumental, cambio de registro tiene el efecto de disminuir esa suculenta armonía interpretativa por el caos, el desmadre y la locura total de un inesperado y oculto thriller. Un sorprendente descubrimiento de nuestro cine más vivo, de una realidad pura y enérgica cuyo visionado no te dejará indiferente. Una diversión sin risas ni carcajadas pero mucha alegría, hilaridad contenida que explota, emerge súbitamente, que esconde mucha inteligencia en sus palabras, unos matices sentenciales reflejo de verdades "como puños". Orgullo y altivez de su persona, de la amistad que profesan, pocas salidas laborales, presente de miseria, futuro triste y desamparado y una decisión desesperada que llevarán a un desmadre de resolución, el peor de los escenarios posibles; una película sencilla pero de gran contenido que cuenta con un guión inteligente, potentes y veraces interpretaciones, la transmisión de un espíritu y fuerza inusitadas y unos diálogos y situaciones de lo mejor. Un pequeño gran descubrimiento de nuestro mejor cine realizado con pocos recursos pero mucho talento, ilusión y ganas de expresar unas ideas claras.
Cuando tu propio juego se vuelve en contra tuya, cuando te encuentras atrapado por tus propias mentiras, cuando el día revela todo lo que la noche escondía; una mezcla explosiva e interesante de "Antes del amanecer" y "Atracción fatal" -salvando las distancias, por supuesto-. Un viraje espectacular del guión es la mejor baza de una historia más de ligue del sábado por la noche que se convierte en tormentosa pesadilla del domingo por la mañana; atractivo y sorprendente giro de moneda que compensa una primera parte llana, sencilla y sin mucha seducción, conversación adolescente con marcado objetivo donde la falsa veracidad de lo expuesto es su mayor logro. Un juego de sentimientos de desenlace peligroso que cuenta con un chocante y singular guión, nada esperable, que adquiere su verdadera forma tras la salida del sol. Si los vampiros, a la caza de su presa, viven de noche, los verdaderos encantadores de mayores locuras se encuentran entre nosotros, a nuestro lado, bien hermosos y seductoramente presentables. Decisiones que tienen sus consecuencias para un relato de terrible horror romántico, con dos sencillos protagonistas, una localización urbana simple, cámara fija y estática centrada en la palabra y el rostro y un atractivo argumento como su mayor peso, una escondida mano maestra que compensa tanta sencillez, humildad y poco interés inicial que no va más allá de dos adolescentes ligando, jugando al juego de mentir y creerse sus mentiras. Sorpresa, estupefacción, breve parada de tu pensamiento, asombro, un corto "Hay, mi madre!", un suspiro revelador..., signos de que la película ha cumplido su función; la sorpresa final compensa la incredulidad inicial. No es gran cosa, sólo un encantador de serpientes absorbido por su propia melodía pero deja una pequeña huella inesperada.
Dónde huir cuando escapas de tu propia existencia? Dónde esconderte de un pasado que se empeña en atraparte? Dónde encontrar la libertad de romper las cadenas opresivas y poder respirar? Dónde retener las ansias de empezar la vida, de salir del atasco de tu propia realidad? Dónde buscar la fuerza de gritar "no" al acoso dictador de unos familiares ya no queridos? Todos queremos lo mejor para ella aunque nadie se molesta, está dispuesto a preguntarle a ella, a escuchar la disminuida y apagada voz de una vagabunda, alma en pena. Perdonando la clara disminución en la fuerza interpretativa de la cinta y de los propios actores a la hora de transmitir las fuertes y potentes emociones de nuestra cautiva protagonista en el paso al doblaje al castellano, hay que decir que no todos se sentirán seducidos por seguir los pasos de este afligido espíritu que escoge ser libre para ser capaz de ver el sol amanecer todos los días; el formato exhibido no ayuda del todo para realizar una simbiosis, conexión necesaria e imprescindible a la hora de querer y sentir la desesperación, amargura que impera en toda la conducta de nuestra heroína superviviente, la agobiante y turbadora incomprensión que rodea su completa rutina, su inexplicable proceder y que conforman una asfixiante cárcel sin posible salida de escape a la vista. Sin esa fascinante afinidad sólo serás capaz de ver un personaje poco atractivo y un relato desaborido y un poco cansino. Libre como el pájaro que escapó de su prisión y puede al fin volar es la lectura ecuánime que realizas, la interpretación equitativa y emocional que aflora de tu interior pero la ida y venida de información, la exhibición testimonial y aclaratoria no cumplen totalmente la función deseada, el papel para el cual fue creado -residiendo en ello parte del placer del descubrimiento de la historia de nuestra adormecida paseante-; por ello, si no logras conectar con ella, vivir sus eclosionadas frustraciones, el aburrimiento y hastío están garantizados. No es apta para todos los públicos.
Te gustará aunque no sea lo que esperas; la respetarás aunque durante gran parte de su proyección te parezca un mal chiste. Sin apenas acción o pasión que levante tu entusiasmo, emoción o vibración que mine tu placidez inesperada, frenesí que cubra tu indeseado sosiego sólo cabe mirarla, observar su ligero, sereno y tranquilo discurrir; eres consciente de la importancia de los hechos por los resultados conseguidos pero..., también eres consciente de no haber captado el espíritu, la sustancia de tan gran hazaña. Los hechos no deben ser únicamente narrados, únicamente expuestos para recuerdo histórico; deben ser transmitidos para que el espectador los viva intensamente, para que se emocione al contemplar las maravillas de obras artísticas salvadas por este peculiar grupo. Voy a un museo a contemplar pero también a experimentar la pasión, deseo, arrebato de su autor al realizar la obra y todo lo que consigue transmitir a mi persona, lo que logra capturar e interpretar mi espíritu más sensible; aquí, en la narración de estos hechos sólo contemplo y observo siendo muy poco lo experimentado por mi perdido espíritu, por mi esencia o por mi superior cabezonería que se empeña en sacarle más partido, a este relato, del que tiene. Situaciones ligeras y llanas, decoradas con pequeñas pinceladas de humor, ironía y tierno compañerismo es lo que encontrarás en esta dulce y emotiva historia de unos hechos reales, de un atrevido grupo de hombres de los cuales, todos -hasta el más nefasto de los humanos- nos hemos beneficiado; pero sigo echando de menos la fuerza, vigor, lo sublime de estos hombres y de los hechos que llevaron a cabo. Aún con todas sus limitaciones y a pesar de no ser lo que esperas, te gustará aunque..., vislumbrar una obra de arte sólo al 50% es despreciar, faltar el respeto a la obra y a su creador.
Te va atrapando poco a poco, con una sutileza y energía de la que apenas eres consciente; dentro de su sencillez, melancolía y aburrimiento inicial te acaba cautivando por una desmadrada, permitida violencia juvenil que no parece conocer límite. Una ardua supervivencia que puede con el más duro de los corazones, una fuerza descomunal cuyo necesitado descanso provoca desenlaces insospechados, un lento y pausado caminar que desvela una realidad oculta para todo aquel que no quiere ver, por preferir una existencia soñada, resguardada; desesperación ante reiteradas vejaciones incomprensibles, no-asumibles que conducen al peor de los desastres. Su consumo va tomando forma conforme avanza, desde un sosiego inicial a un cautivador centro y a un impactante final, resolución resumen de un despropósito que no parece tener lógica. Modesta, humilde en su realización, veraz y expresiva en su crueldad manifiesta, explosiva en su exposición y de gran afinidad para con el espectador sorprende por su seductor efecto final dadas las primeras limitadas impresiones; dejar que avance y no precipitarse en su juicio es el mejor consejo para una historia que irás disfrutando paulatinamente, una agradecida lentitud que hará mella en tu esencia más sensible. Excelente trabajo mexicano cuyo favorable hablar de ella sólo entenderás tras su visionado completo.
Una gran obediencia se desprende de esta historia desgarradora, expresión máxima de una crueldad encubierta que ofende y asombra amargamente, de una increíble sumisión a cualquier acto de voluntad propia; elegida y destinada por acatamiento no personal, a las órdenes de testigos mudos que profesan el mayor desprecio, rechazo inimaginable con una calma, aceptación sorprendente que te deja tan paralizado y expectante como le ocurre a la propia protagonista. Cuando los planes previstos, a expensas de cualquier consentimiento ajeno, se vuelven en contra de uno mismo; estrenada cárcel que ocupa su propio creador, una búsqueda desesperada de algo de cariño y comprensión, la negada aceptación de una voluntad anulada cuyas formas educadas esconden un contenido atroz, desfigurante, de una humillación desproporcionada. Conmoción sensible y perturbadora exhibición de silenciosas emociones que van calando tanto en nuestra joven beneficiada como en el mismo espectador, a un precio tan doloroso, horrible y feroz que resulta imposible circular por esta travesía sin implicación o complicidad alguna. Aquello que no se dice, lo nunca expresado es la esencia de este emotivo y delicado relato, muestra de gran angustia y desesperación y de un aceptado maltrato psicológico impactante. Una pasmada aflicción, rebelión nunca del todo confirmada anta tanta agonía y dolor, donde serás capturado por un director que, con gran arte y acierto, muestra una lastimosa vida de un ser anónimo que, lenta y milagrosamente, va ocupando un pequeño lugar elegido por ella, siendo capaz de encontrar algo de luz entre tanta oscuridad. Sólo cabe callar, mirar y sentir la película en toda su intensidad!!!
El típico pueblo italiano, costero, con costumbres propias muy arraigadas, con una cultura popular y una forma de vida muy peculiar sirve de base para esta fántastica y divertida comedia, fresca-ágil-muy llevadera, que se disfruta de principio a fin sin apenas darte cuenta; un Almodóvar italiano con su mejor "Mujeres al borde de un ataque de nervios" costanero que colocará una sonrisa permanente en tu rostro, una expresión alegre y jovial con idas y venidas de risa espontánea. Personajes muy caracterizados, encantadores, apoyados por un guión ocurrente y divertido, con pequeñas curvas y giros en su recorrido que crean una acertada afinidad con el público; una fotografía-contexto-música vivaz y animada, que denotan una júbilo marca de la casa, todo un producto "chic" que se consume ligeramente y se disfruta fácilmente en toda su atractiva envoltura. Alboroto, confusión, enredos, diálogos y situaciones caóticas, chismes y palabrería por doquier, clichés a mansalva para tres personajes principales, mujeres de marcado papel y personalidad característica, de gran perspicacia, que dan juego para el amor, la traición, la vergüenza, el asesinato, la amistad..., y mucho más; la digestión será tan sencilla, rápida, cómoda y disfrutable que recordarás dicha comida, este oportuno encuentro con cariño y devoción. Película recomendada para relajación no forzada, que no necesita mucha propaganda pues el boca a boca es su mejor aliado. Producto típicamente "italian", nada del otro mundo pero realizado con gran arte y acierto, con un entusiasmo y una seducción que el espectador capta inmediatamente y agradece para beneficio propio de su necesitada alma tan socorrida de esparcimiento, diversión y buena esperanza. Gusta por nada en concreto pero por todo a la vez!!!
Manual de pasos a seguir en caso de accidente naútico; ausencia total de cualquier tipo de emotividad o expresión que denote algo más que un seguir el procedimiento en caso de naufragio. Una única localización, un inmenso-aterrador-hermoso mar de fondo, cámara estática-centrada en un Robert Redford protagonista con ofensiva cara de poker que no transmite nada, nula expresión de cualquier tipo de emoción o sentimiento más allá de una inquietante calma y tranquilidad que llega a ofender, cansar. Estar al borde de la muerte, la peor de las situaciones posibles imaginadas, ver escapar las oportunidades de salvación, inutilidad de cada paso dado ante un destino empeñado en jugártela..., todo ello exhibido con una inexpresividad, un sinfín de movimientos robotizados, todos ellos muy apropiados y lógicos pero que evitan cualquier tipo de afinidad, enganche o interés permanente en nuestro experto superviviente por no saber expresar la inevitable desesperación, frustración y locura -pérdida probable de una racionalidad apagada- propias de situaciones tan extremas y caóticamente incontrolables. Película muy técnica en su actuar, articulada en todo su formato, un sosiego y serenidad en el proceder que no levanta pasiones ni entusiasmo; muestra unas ganas por vivir, energía inagotable de superación de las dificultades sin el resultado esperado, falta del rendimiento deseado pues en el camino pierde al espectador por no sentir al personaje, por no palpar su interior, su esencia más desesperada, sólo observar un exterior que no dice mucho más que los pasos a seguir en caso de catástrofe marítima. Quiero sentir la vida, el roce de la muerte!!!, no ser una observadora externa, inmóvil e inerte. Quiero involucrarme, participar de su milagrosa aventura pero para ello debe dejarme entrar, abrir las puertas de su espíritu, de sus emociones y mostrarse al mundo, a un público deseoso de sentirle y vivir su tormentosa experiencia.
No entiendo muy bien la motivación de Spike Lee por hacer esta versión americana del formato coreano original, mucho más impactante, feroz y salvaje; la versión genuina de Park Chan-wook, del 2003, es mucho más pura en su brutalidad, su obscenidad y su maldad son más caóticas e inciertas pues su recorrido es más turbulento y despiadado, ofrece una mayor oscuridad y despotismo en su por qué; en esta ocasión, se ofrece una explicación más al uso, información más clara y evidente que te permite estar menos perdido, una exhibición más lineal y de comprensión más razonable y digestivamente asimilable lo cual te permite seguirla con mayor coherencia y menor confusión. Por lo demás, es una copia bastante fiel al producto original; únicamente se desmarca en apuntes decorativos que no afectan al retrato del cuadro -de ahí el poco sentido de repetir lo ya realizado-. Por tanto, la impresión que te lleves de esta película dependerá de cuál sea tu caso, cuál es tu postura respecto a su visionado. Es decir, no has visto la coreana y vas virgen a la versión americana -la sorpresa, novedad te causarán gran impacto, saldrás como mínimo asombrado y estupefacto-; has visto la hermana mayor y acudes a ésta con conocimiento de causa -la comparación será inevitable y no la disfrutarás tanto-; una tercera opción sería que te entre, de repente, el gusanillo y veas la versión primera después de visionar ésta -te gustará más la americana, encontrarás demasiado basta, desmadrada la anterior, no captarás en su gran esencia el hacer bestia coreano. Yo pertenezco al segundo caso y prefiero, de gran recorrido, la genuina y original; cuál es tu caso?
En un buen día, esta película argentina te puede parecer la caña, puedes llegar a descojonarte sin saber muy bien por qué o de qué, troncharte de tanta tontería vista; todo un pagafantas sin suerte ni fortuna al que un buenaventurado Aladino, el genio de la lámpara, le ofrece inesperadamente su deseo más soñado, un fiel amigo que le libre de todos los "cabrones, hijos de puta" que le amargan la existencia, que le humillan y rebajan constantemente por puro placer haciéndole la vida imposible. Convertido en la mejor versión de Rambo, este incomprendido de la sociedad, reprimido guerrero harto de todo hasta el punto de la explotación tiene unos peculiares aires a telenovela argentina, cutre y barata pero, a la vez, descojonante y ridícula como la mejor, extravagancia por doquier en forma de humillación y de satisfactoria venganza, impactantes y desternillantes situaciones que nadie controla y un sin sentido, un aire a gore casero realizado torpemente para salir del paso que no convence ni acierta del todo pero te puede encantar por su grotesca estupidez. Ahora, eso sí, si no es uno de esos días..., no tendrás por donde tragártela, también te lo digo!!!