Una muestra vivaz y fresca de la vida en La Habana, un desfile de color, música y alegría de un pueblo que vive intensamente su día a día; una historia poco atractiva y demasiado común de sus habitantes, clasicismo nada imaginativo que no baila al compás de la orquesta que le envuelve. Ese es el gran contraste y dilema que presenta Lucy Mulloy -avalada por un Spike Lee como abanderado- en este relato; una fervorosa, muy cuidada puesta en escena que seduce y encanta por su atractivo natural y por su ambiente jocoso y vivaracho de su dura y dificultosa supervivencia pero unos personajes lacios y comunes, con unas vivencias poco trabajadas en sus matices más específicos y un resultado nimio y poco agradecido. Puedes verla sin mayor alteración, sin sorpresas que te desvelen de una leve somnolencia y anticipando, con bastante facilidad, el obvio y presumible desenlace. Un 50% que se desinfla conforme rueda la película y el guión no alcanza las buenas expectativas del marcado comienzo; no suficiente para quedar totalmente complacido.
miércoles, 9 de abril de 2014
martes, 8 de abril de 2014
Mis días felices
Nada como un affaire para quitar las penas, endulzar el alma y alegrar el cuerpo; antídoto contra las depresiones, el abandono y la desesperanza hecha presente. Todo ello llevado y reflejado con exquisita serenidad y elegancia, finura y discreción; una evolución natural de un paréntesis inesperado, positivo y agradecido en el tiempo de retiro voluntario, pero no-querido-, de una mujer madura que no encuentra motivación en su vida cotidiana, en una familia formada durante años que no le transmiten la fuerza necesaria para sonreír todos los días. Alegría momentánea y falsa de volver a sentir cosquillas en el estómago, la joven sensación de volar y no importar nada, partir y no mirar atrás, pensar en el ahora e importar sólo uno mismo, egoísmo añejo vuelto a la vida, hormigueo placentero que elimina cualquier dolor presente. Serenas y elegantes interpretaciones para una dirección discreta pero concienzuda y un inteligente guión, tronco perenne que mantiene el poderío y vigor de todo el relato. La actuación de ... impregna toda la pantalla, la belleza de sus formas pausadas, lentas pero, a la vez, fervorosas y pasionales que te atrapan y seducen en cada fotograma; vives su pasión y arrebato con excitación y su derrumbe y melancolía con tristeza, transmite sus emociones plenamente y con perspicaz soberbia siendo capaz de sentirlas y vivirlas en primera persona de manera profunda y absorbente. Eficaz en su cometido, sencilla en su contenido, clara y directa en su arbitraje, concisa en los términos y muy absorbente en el resultado, efecto de una presentación cuidada, reflexiva y delicada que envuelve un paquete atractivo y de gran entusiasmo emocional. Película que relaja el alma y aquieta la conciencia para ser degustada con tranquilidad y paciencia, con ese sabor que proporciona la sabiduría de los años y que nada puede igualar; apacigua y calma, tranquiliza y agrada, efecto relax pero estimulante que conmueve suavemente y que consigue un pleno al quince en una quiniela de división menor.
El desconocido del lago
El lago y su bosque, con su hermosa quietud y sus desafiantes peligros, como grandes protagonistas, mudos y silenciosos, de encuentros fortuitos que no necesitan explicación; la pasión y el deseo fervoroso de contacto carnal como enlace, conexión entre ávidos desconocidos desesperados por aliviar su evidente y amarga soledad, exhibición nítida y clara, sin tapujos ni miramientos, de una manifestada necesidad presente en un día a día que se intenta aliviar, búsqueda explícita de placer físico que disminuya el inagotable e insoportable dolor emocional, supuesta liberta de actuación que constriñe cada movimiento convirtiéndolo en una adictiva repetición difícil de abandonar. La visión de un inesperado acontecimiento pone a prueba a nuestro protagonista, esa sublime y majestuosa atracción que te hace perseguir el peligro, quedar seducido por el riesgo aunque también, huir de su destrucción, anhelar su seductor contacto pero temer su poderosa explosión, un peligroso juego de confianza a dos bandas que mata y carcome un interior tan perdido como su servil búsqueda de amor. La película es sencilla en su formato, frágil en su composición, básica en sus elementos y de gran delicadeza en sus pasos; un monótono y automático proceder instintivo, un constante repetir actos fugaces a la espera de romper una carcelaria rutina que satisface poco pero oculta y calla grandes emociones que atentan por escapar y buscar su propio alivio. Pocos diálogos, escasa comunicación verbal, inutilidad de palabras vacías que no expresas una verdad consciente pero ignorada, momentáneamente aliviada, que únicamente sirve como tirita de una herida que no deja de sangrar. No te quedes con la parte física, no te nubles con la evidencia carnal, no te conformes con no ver más allá, no te limites a una presencia sexual que tapa una anhelada actividad emocional; observar su nula capacidad de relacionarse, su carencia expresiva, su deseo nunca conseguido es un trabajo lento y minucioso, firme y arduo que toma su tiempo pero compensa en su recepción. Sutileza y franqueza es su carta de presentación, frescura y agilidad su devenir, un recorrido por varios matices que incluyen sexo, amor, amistad, el precio de la no-soledad..., edulcorado con un thriller amoroso y expuesto en un ambiente homosexual; conjunto que resulta seductor y minimalista, apacible pero inquieto, una perturbadora tranquilidad que no te permite dejar de observar, inesperado mirón de una vida que flaquea y hace aguas por todas partes intentando sobrevivir a su propia persona.
lunes, 7 de abril de 2014
Jackie
Cuando dos partes se necesitan, simplemente se encuentran; sea o no lo que esperabas, sea realidad o ficción lo hallado, cumple su cometido y ejerce su función. Un par de gemelas en busca de una madre, una ruda, decrépita vagabunda necesitada de ayuda, demandando un silencioso auxilio que la socorra de su propia inmovilidad emocional; tres personajes para iniciar un callado, tormentoso, accidental y mudo viaje donde la vasta y escarpada fotografía, la encantadora música country y su peculiar e incontrolable clima son sus eternos y omnipresentes -y muy agradecidos- compañeros de carretera. Sin salirse de los cánones habituales por los cuales se va a desarrollar la relación, intenta ser original y presentar un formato diferente a través del personaje arisco, frío y distante de Holly Hunter que con un giro de tuerca, cambio inesperado de rumbo pretende aportar un toque de perspicacia e ironía como adorno cumbre de la tarta elaborada, un cándido y tierno corazón escondido y refugiado tras la fortaleza de sus ruinas infranqueables; es su punto fuerte, su baza principal para destacar de un desarrollo convencional de la historia -más el añadido de la dispar procedencia y origen de las partes-. Tiene su encanto y atractivo, curiosidad por ver llegar la evidente explosión emocional, intensidad familiar que supera por todas partes; acercamiento demandado de todos sus miembros, esencia firme de un destartalado proyecto que debe colmar la ahuecada necesidad planteada. Esa única rareza, desconexión con el portavoz de la genética es suficiente para darle un sabor peculiar y agradable a través de ininteligibles pero cómodos silencios donde el escaso uso de la palabra para saciar tu solicitud de información es sustituido por roce carnal, contacto desesperado piel a piel, bello acompañamiento visual y sonoro y un cautivador caminar, lento y pausado, rudo e incómodo pero deseoso de seguir por la nostalgia de una inesperada y repentina figura a conocer; la seducción de lo ausente idealizado, del extraño amado con incondicional amor por el atractivo nulo riesgo es poderosa y letal, marca un antes y un después en sus vidas que no por obvio pierde su talento y positivo efecto esencial, engranaje espiritual satisfactoriamente echado a rodar. Fácil, llana de seguir, pequeños toques de indiscreción, mínimas diligencias permitidas y un conjunto que gusta en armonía y que se reserva su pequeña sátira final; sonrisa que permite un recuerdo agradable, ameno y gustoso de lo servido.
domingo, 6 de abril de 2014
El capitán América: el soldado de invierno
El capitán América es más capitán América!!!, se disfruta más, su estilo está mejor definido y su emblema emociona más. Con una impactante acción física, cuerpo a cuerpo, que se agradece enormemente por su espectacularidad y resonancia visual, la historia se desenvuelve por cauces muy provechosos y de potente actualidad; buenos efectos especiales -sin excesivo abuso de esa técnica necesaria pero, en ocasiones, solicitada en demasía-, acompañados de explosiva tecnología futurista y un cuidado guión que tiene sus toques de humor, insolencia, bromas, bondad, cariño, soberbia..., un poco de todo bien fusionado aunque sin desproporción cargante. Un enorme presupuesto bien invertido, utilizado con audacia y sabiduría comercial, inteligencia al servicio del objetivo de marketing y venta: una excelente y eficaz película de entretenimiento basada en el cómic del capitán América. Sin alargarme innecesariamente, cumple su objetivo magníficamente; saldrás contento y alegre después de dos horas de espléndida distracción bien empleadas. Ojalá siempre fuera tan sencillo!!!
sábado, 5 de abril de 2014
Crónicas diplomáticas
Reconozco que es una gran película, un guión inteligente, mordaz, lleno de sátira y comentarios ingeniosos; movimientos rápidos de la cámara para una acción acelerada, de vertiginoso proceder y con unos personajes muy definidos y estéticamente cuidados, cada uno representante cliché del puesto político que ocupa. Una exhibición soberbia, genial y perfecta, en sentido cómico, del funcionamiento del ministerio de asuntos exteriores y de su representante, mofa continua de lo que son los políticos y la política en nuestros días. Ahora, con gran pesar he de admitir que no he conseguido emocionarme, que estos payasos del circo no han logrado hacerme reír, sólo unas escuetas sonrisas forzadas más por mi parte que por el efecto argumental; ver desfilar una sucesión de chistes, avispado humor y no conseguir verles la gracia!!!, un espectáculo hilarante, comedia versada e instruida en estado puro que sólo soy capaz de valorar racionalmente, análisis reflexivo, conciencia deductiva porque intuitivamente, emocionalmente no logra decirme nada, mis emociones no logran sentir el poder ni la fuerza de la perspicacia mostrada. Por tanto, de poco o nada me sirve admitir haber presenciado un agudo, sutil y ocurrente show sobre el mundo de la política en nuestros días si éste no me ha resultado gracioso ni causado un gran impacto, sólo marearme y desesperarme intentando seguir los diálogos y encontrarles esa supuesta y tan manifestada gracia. Tenía grandes esperanzas de pasar un buen rato, de ver una comedia amena y de gran sutileza en sus marcados diálogos, sobretodo por las críticas previas leídas en su favor pero..., no ha podido ser!!!; todo ha quedado en agua de borrasca que anunciaba una gran tormenta y ha acabado en unas chapuceras gotas de agua que apenas logran mojar la acera; incluso, al leer los demás comentarios, me pregunto..., de verdad se han divertido tanto?, ese no para de reírse y carcajadas continuas es sincero y real? Porque parece que tengas que bajar la voz, sentirte incómodo por reflejar una opinión distinta a los demás pero..., admitir lo que no es por subirse al carro de la mayoría me parece peor, de un patetismo indigno!!! Si eres de los que se ha divertido, enhorabuena!!!, yo perseguía lo mismo; si eres de los que no ha logrado ver la gracia, la chispa de tantos diálogos irónicos y situaciones cómicas, no estás solo!!!; si todavía no la has visto, acude y prueba porque ni idea de lo que sentirás!!!
viernes, 4 de abril de 2014
Rompenieves (snowpiercer)
Todos tenemos una posición de preorden establecida, si nos la saltamos se rompe el equilibrio de la naturaleza y el caos se apodera del mundo; si eres zapato debes colocarte a la cola, en los pies, no en la cabeza. Basada en la novela gráfica de Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb la temática es reiterada, de sobre conocida y muy recurrida en la gran pantalla; oprimidos contra opresores, alzamiento contra la injusticia, revolución del pueblo, sublevación anarquista, caída de un poder abusivo, restauración de un orden más justo, hacer oír la voz poderosa del asfixiado reprimido...El patrón a seguir es muy marcado, unas pautas claras a repetir que garantizan su éxito; el villano necesita un héroe, la justicia bebe de su antítesis, la maldad se alimenta de la bondad, el orden nace del caos..., dos caras de una misma moneda que siempre van unidas y que sobreviven estando en armonía. El Hacedor dispone el tablero y las piezas, pone las normas y controla el juego. La diferencia entre unas y otras historias es el planteamiento de la situación, su impactante puesta en escena, la habilidad para desarrollar el relato y el acierto para concluir su desenlace. Atractiva y cautivadora, heroicamente apocalíptica, hermosa en su rebeldía y bella en sus cimientos; sencillamente impresionante, imaginativa y fantástica, bien hecha. Una acción explosiva y muy generosa para una deslumbrante y bella fotografía, un esplendoroso contexto que se desliza a un ritmo emocionante, frenético y seductor, que atrapa tus sentidos y explota tu rebeldía más inocente. Un proceder irresistible para un guión inteligente que impresiona y engancha toda tu persona, esa poética y calmada esencia que grita y se desespera ante el horror, reparación inexorable -al precio que sea- de la maldad hecha persona, visión espantosa que urge frenar y aliviar. Impresionante película de entretenimiento, maravilloso relato catastrófico, grato resultado obtenido; tan sencillo y evidente como éso, cumple con los requisitos esperados. Poco más que decir, la película habla por sí sola -puedes echarle todos los piropos que quieras y más-; no hay más que sentarse, disponer de dos horas tranquilas y disfrutar de la revolución y sobresalto que supone su visionado. Si te gustó Matrix y los principios en la que ésta se basa, ésta es tu película, sin duda alguna; y, en caso contrario, ten la valentía y respeto de admitir que es un gran trabajo, estupendo y maravilloso largometraje de ciencia ficción que divierte con placer y entretiene con sumo gusto. Todo ello desde una mirada neutral, entretenida por lo ofrecido; si eres fanático de Bong Joon-ho o conoces el cómic en el que se basa, puede que no estés tan contento pues tus demandas serán mayores y serás capaz de detectar fallos no vistos por la ignorante mirada del que observa sin conocer y es complacido en su exigencia. Genial para no pensar mucho en los detalles y pasarlo bien!!!
jueves, 3 de abril de 2014
La mirada del amor
Te gustan los protagonistas, te gusta su afinidad en pantalla, te gusta la historia que insinúa el tráiler, te gusta la idea del amor y de las segundas oportunidades, te gusta la oferta recibida, la propuesta planteada..., pero no te gusta tanto el interior descubierto, el medio-engaño recibido pues no obtienes lo insinuado, pues no llegas a absorber las emociones expresadas, pues no logras recibir la emoción y aventura de un nuevo e inesperado amor; la mirada del amor se queda en tenue melancolía, apagada mirada dulce y serena, tibia y melosa de un portavoz presente en cuerpo pero anímicamente desaparecido, manifestación prolongada de sentimientos reprimidos que ya no tienen destinatario pero que no llenan ese medio vacío involuntariamente sentido, esa poco satisfactoria percepción de un romance difícilmente asimilable. Una preciosa y estática fotografía envuelve la vida de nuestra protagonista, un stand by inesperado e inoportuno que devora un intenso y vivo interior, un espíritu profundo que lucha y sobrevive, que logra no apagarse y mantener viva la luz de su esperanza todavía incandescente; todo ello magníficamente interpretado por una estupenda Annette Bening, bellamente arropada por un excelente Ed Harris, formando un exquisita pareja, lo mejor del filme sin duda alguna, que seduce por su sola presencia juntos. La historia en sí no es absorbente, no eclipsa al espectador, pues pasa del recuerdo sensiblero de una pasado a un presente morboso en tonos tristes para acabar en un dulce futuro que supuestamente satisface todas las emociones vertidas. Quédate con la pura e inocente mirada de Annette, con la bella y elegante presencia de Ed, con su perfecta armonía delante de la cámara, con la insinuante fotografía que les envuelve..., y no mires mucho más; el argumento sólo se sostiene por ellos, por su expresiva aportación individual pues su peregrinación por aguas románticas no está bien arropada por diálogos y escenas que confluyan y logren crear la explosión emocional prometida. La falta de solidez y credibilidad del guión, la ausencia de un vertiginoso relato que emocione e impacte por igual es perceptible y notable; bonita y encantadora por la sensibilidad vertida, aunque poco cautivante, menos gratificante de lo esperado. La mirada del amor se queda en suave y corto vistazo, ojeada ligera y momentánea que no provoca ni enamora intensamente, sólo encandila levemente a un espíritu que pone, voluntariamente, más de su parte para así adornar lo percibido, embellecer una pintura que no ha logrado hechizar tu romántica mirada.
Una vida sencilla
En tu casa haz lo que quieras pero fuera de ella compórtate y no molestes; máxima con la que vivió su vida, su vejez hasta los últimos días, un lema grabado a conciencia dentro de ella, una barrera difícil de atravesar incluso para aquellos que la quieren y se preocupan por ella. Si nada de interesa es que estás muerto!..., pero que difícil es dejar que te cuiden cuando ése ha sido siempre tu trabajo, cuando servir ha sido siempre tu máxima, cuando toda tu rutina se derrumba y todo fin se desvanece; la culpabilidad de ser una carga, molestia incómoda que aprieta y no puedes soportar, la vergüenza de necesitar a los demás, de pedir la exigente ayuda, la desesperación de no valerse por uno mismo, frustración angustiosa de una vida que no controlas, de un futuro aciago que hay que sobrellevar. Retirada a los corrales para no molestar, consumo silencioso de los últimos años de vida, mucha tristeza y enorme soledad envuelven a este largometraje sobre una vida sencilla, de gran humildad y devoción, que refleja el sentir de un pueblo hacia sus mayores, cultura de comportamiento que dice mucho de esa sociedad. La película, como no, es sencilla, amable y emotiva, fríamente cálida, una frialdad que se va perdiendo conforme se acepta la gratitud de devolver el cariño recibido durante tantos años; mucha lectura entre líneas de todas aquellas emociones no dichas con palabras, arraigados sentimientos que se desvelan poco a poco, observar el crecimiento de una relación durante años formada pero que adquiere su significado en los momentos decisivos, ambos protagonistas serenos, resignados y soberbios al dejar intuir sin sobrecarga toda una vida de sentimientos, la sencillez de un día a día que conforman la grandeza de una existencia. Como los buenos postres, su elaboración es delicada y frágil, a fuego lento, con pocos ingredientes necesarios pues su sabor está garantizado; es imprescindible la paciencia de degustar cada trozo de helado, cada porción de tarta con la exquisitez de no tener prisa, que el tiempo necesario para degustar cada momento sea aprovechado con placer y demandado, gustoso silencio. Gran parte del público lo encontrará soso y aburrido, sin apenas sabor o contenido; aunque, la finura y elegancia de las formas, la reflexiva emotividad nunca expresada, el contacto íntimo de una manos, la tierna mirada del cariño pocas veces han sido reflejados con tanto empeño meticuloso y con tan sublime maestría reflejo de una sencillez que se abre camino, a pasos agigantados, hacia la grandeza de su enorme contenido; la vida sencilla de una persona que vivió para los demás con cariño y ternura, devoción y gratitud hasta el fin de sus días.
miércoles, 2 de abril de 2014
La venus de las pieles
Dos personajes, un escenario y un texto impactante y cautivador, sencillo no? Pues pocos directores saben sacarle todo el jugo posible a esta perfecta combinación, explotar al máximo de sus posibilidades un texto inteligente y sabiamente adaptado a una obra del mismo nivel; entre ellos, por supuesto, nuestro extravagante e inconformista Roman Polanski, experto en extremismo y agresividad verbal, en provocar y aturdir por igual. Si a esto le añadimos una soberbia y potente representación de los actores protagonistas nos encontramos ante un irremediable hechizo, una encantadora ensoñación que te absorbe, penetra sin permiso ni control despertando una sana curiosidad por saber más de esta particular obra que ha logrado eclipsar todo tu interés; sentir la misma pasión que los protagonistas al actuar, el mismo amor y devoción que el director al realizar su obra es una exquisitez, un lujo que se da en pocas ocasiones. El recital poético, la mezcla verbal ambivalente, la confusa y desesperante reflexión oral, el seductor juego de dominar y ser dominado, la exquisitez de una sencilla puesta en escena, el atractivo de un contexto sin adornos que no oculta nada y lo expone todo..., lo que empieza siendo un "escapa y corre" se convierte en un explosivo recital que enamora y encandila conforme va creciendo su intensidad hasta alcanzar una sublime confusión aterradora que fascina y aturde por igual. La grandeza del teatro llevada a la gran pantalla, la implacable dureza de no poder ocultarse tras envoltorios de adorno, exponerse sin remedio a un juicio interpretativo, duelo artístico y semántico lleno de fuerza, carisma y poder, una mezcla de sabores que abrirán tu apetito y saciarán por completo tu hambruna más prolongada; todo ello matizando, para torpes confusos que entren a la sala a ver qué tal?, que no es película que enamore a todos los corazones pues esta persuasiva, dominante y sometida diosa del amor elige cuidadosamente a sus víctimas, lacayos esclavos sometidos a su elegante voz; dicho honor no está reservado para quién lo desee, debe ser ella quién elija hechizarte pues no hay forma de fingir lo que no se siente, y si la hay deberías abandonarla presto y lo antes posible. Imposible pasar por las manos de Roman Polanski y salir indiferente; imposible anticipar el efecto que te cause.
martes, 1 de abril de 2014
Upstream color
Una de dos, o no puedes apartar la vista de la pantalla intentando entender qué pasa o lo das por perdido, abandonas y a otra cosa; porque, la verdad, ni el mismo Von Trier!!! Complicado descifrar el argumento de esta película, ardua tarea comprender el comportamiento de sus protagonistas, como todo buen drogadicto su conducta es dispar, imprevisible, sin lógica o razonamiento, extravagante y desproporcionada; multitud de factores que confluyen y consiguen una mezcla explosiva y letal, perturbadora y enigmática. Interesante y atractiva, surrealista y desconcertante, te desespera grata y obsesivamente, tratando de pensar y dilucidar qué esta pasando, qué locura de guión, de imprevistos y frustrantes giros envuelven a nuestra superviviente. Deseosa tranquilidad buscada, catatónico andar angustioso, incontrolables emociones que te dominan y exasperan cual niña indefensa a la merced de una voluntad ajena; aniquilación de la persona, destrucción del alma, furtivo agotamiento de la mínima esencia que aún sobrevive, subsistencia al límite que corroe tus entrañas. Mucho simbolismo metafórico para una cuidada y meticulosa estética, de movimientos lentos y pausados, estratégicamente escogidos, personaje importante en este deambular hipnótico que ciega cualquier esperanza de futuro y ensombrece a toda alegría que intente hacer su aparición, osada sonrisa que se arriesgue a aliviar el dolor de nuestras víctimas. Únicamente la mirada fija y penetrante, sin miedo y cara a cara con nuestro enemigo, desemboca en una respirable liberación, solicitado alivio de unos inocentes cuya voluntad es anulada, macabra trampa del destino que rompe sus cadenas y permite la vuelta de la persona devastada tras su paso por el infierno. Su encanto y seducción se encuentran en su hipnótico descifrado, el apasionante arte de ir descubriendo los enigmas que se plantean, desenvolver las diversas capas escondidas tras tanto debacle y confusión. Ya no es que no sea apta para todos los públicos es que sólo unos pocos aceptarán el reto minimalista y perplejo planteado por Shane Carruth, en un estilo impactante por novedoso y caótico, hechizador por su nula aclaración explicativa y una ausencia total de todo encadenamiento que se preste a un fácil entendimiento; ahora, este despertar de nuestros zombies urbanos puede resultar agotadora y cansina, aburrida y odiosa, dejándola por imposible o acabándola, únicamente, por empeño propio. Ponte a prueba y descubre tu opción; difícil ayudarte en dicha tarea.
lunes, 31 de marzo de 2014
The informant
Es extraña la sensación de confusión, de sentirse perdida por no poder seguir la trama aún a sabiendas de que ésta no es complicada pues, en el fondo, quién se pringa acaba manchándose, tome el camino que tome; hasta que descubres que estás tan distraído y despistado como nuestro protagonista, nuestro héroe vespertino que se encuentra en una partida de póker donde todo son faroles, jugando a un juego de mayores del que no sabe nada, pagando la novatada de aquél que va de listo, en medio de una decisiva jugada de ping-pong donde todos controlan la bola menos él mismo, carambola mortífera donde todos salen ganando y él acaba estrellado con sus huesos en la cuneta. Emociona por tratarse de un hecho real, vida actual de una persona con emociones y un proyecto de futuro, por la desvergüenza de unos presentes que no tienen miramiento ni pudor a la hora de salvar su propio cuello, caiga quién caiga siempre que no sea yo; anhelada justicia siempre desaparecida y nunca encontrada, símbolo de una forma de proceder que ya no impresiona lo debido dada su reiterada aparición en nuestra mal-acostumbrada sociedad. Grito de auxilio proveniente de la eterna pregunta..., por qué dije que si?, por qué me metí en esto?, cómo salgo de esta pesadilla?, que te llevan irremediablemente a profundizar más y más en el caos para acabar en medio de un irreparable desastre del que difícilmente podrás salir indemne e ileso. Elegir bando y ser fiel a un país nunca fue tan caro, patriotismo pocho que se vende con orgullo pero que huele muy mal; aunque, pensándolo bien, toda la partida empieza por el codiciado Don Dinero, elección voluntaria de uno mismo y excusa perenne para todo tipo de atropellos y atrocidades. Si no aceptas la posibilidad de mancharte no empieces una comida sin mantel, platos ni cubiertos y con unos comensales de dudosa reputación probada. Más vale comer sólo, de pie y no elegir mesa; elijas lo que elijas, el error está asegurado. Trileros profesionales no tienen tanta argucia ni tan mala sangre para aprovecharse de una incauta y torpe persona!!! Respecto la parte técnica, es la narración de unos hechos concretos desde un punto de vista, una más fructuosa elección de bando que se apoya en la presencia física y en la fuerza interpretativa de Gilles Lellouche, al lado de quien el resto apaga su actuación y pasa a un segundo plano; importa él, su historia y su devenir, que su verdad se haga pública y recibir, al menos, un merecido reconocimiento por años negado.
domingo, 30 de marzo de 2014
El gran hotel Budapest
Decepción, que desagradable el uso de esa palabra; que inevitable su acepción en alguna ocasión. Comicidad no palpable, diversión no sentida, risa sobre el papel con grave daño ejecutada, diálogos con gracia que se desvanecen instantáneamente tras una leve sonrisa, poca chispa-nada de llama para un fuego que se pretendía fructuoso en potencia y que rápidamente ha sido apagado. Actores con nombre y experiencia, una estética cuidada y fantásticamente dibujada, una presentación de ensueño, pura fantasía salida de un cuento..., elementos magníficos a tu alcance que no logran absorber tu espíritu; un Charlot descafeinado que ni cautiva tu esencia ni emociona tu alma. En esta clase de películas es donde mayor separación existe entre lo escrito por la prensa y lo sentido por el público; y sin desdeñar un ápice de todos los halagos recibidos en palabras sobre el papel, de nada me sirve sí, sólo soy capaz de apreciarlo visualmente, dentro de una reflexión racional y meditada pero, en ningún caso, emocional o espontánea. Leer un cuento de fantasía y no soñar, observar una fotografía fantástica producto de una imaginación maravillosa y no maravillarse con la misma intensidad, diálogos inteligentes con gran perspicacia oculta y no captar su ironía ni su pretendida acentuada dicción...,relación imposible de establecer por mucha voluntad y ganas que se ponga en ello; sólo cabe admitir que, ante las grandes perspectivas creadas, la ilusión y esperanza inicial con la que acudes al cine, éstas han ido desvaneciéndose poco a poco, simultáneamente, con una desagradable lentitud que resulta casi imposible de parar, ardua tarea a evitar pues, en conjunto, admiro el gran trabajo realizado, el esfuerzo de una mente rica y prodigiosa que ofrece un producto diferente pero éste no ha logrado ni cautivarme ni hechizarme ni fascinarme ni...,por tanto, qué hago ante este sentimiento sino sentir una desdeñable y no-querida decepción? Enhorabuena si no perteneces a este grupo y has logrado salir contento y satisfecho de su visión; ese era mi objetivo inicial!!!
sábado, 29 de marzo de 2014
Un Dios prohibido
Se agradece el intento aunque no sea suficiente; recordar un nimio pedacito de nuestra historia siempre es bienvenido aunque su formato no llegue a los resultados esperados. Los personajes recitan sus frases, representan los hechos, visten adecuadamente, cumplen con los requisitos establecidos pero no deja de ser una representación de instituto, previsión directa para televisión o miniserie de horario nocturno. Ya sea por la escasez del guión, por el obvio limitado presupuesto o por las buenas intenciones pero escasa experiencia lo único evidente es la falta de fuerza y poder en la transmisión de las emociones, un impacto dramático apenas perceptible más allá de una tibia muestra que no llega al alma, una percepción del horror y pánico de los hechos más por tu apreciación racional, nunca emocional pues la puesta en escena es débil y frágil, limitada su repercusión emotiva y poca la afinidad sensorial que logran exhibir los actores. Siempre es de agradecer el empeño y la buena voluntad de aquellos que se esfuerzan con todas sus ganas en hacer un buen trabajo, con todas sus fuerzas en sacar el máximo partido a los elementos que tienen a su alcance; por ese lado, mi mayor respeto -correcta, agradecida y adecuada exposición de nuestra historia-. Ahora, con ecuanimidad de miras cinematográficas es de nivel medio, de pocas alturas y de escaso alcance; puedes observarla lánguidamente, sin pausa ni espera y no llegar a involucrarte sensitivamente más allá de un cariño leal por ser relato crucial de una pasado vivido con gran amargura y pesar. Una narración de unos hechos tan dolorosos y tristes debe impactar en el alma del espectador, conmocionar al público asistente de forma penetrante y con la gran dureza que merece y requiere todo lo visionado; si observas con precisión verás que ni una lágrima se desliza por tu rostro, ni siquiera la humedad de unos ojos vidriosos o la rigidez y tensión de una expresión angustiada. Sólo bondad, cariño y gratitud por el intento de narrar un hecho histórico malogrado para la gran pantalla aunque aprobado y correcto para su hermana menor; insuficiente para un destino, sobrada para el otro.
Guillaume y los chicos, a la mesa!
Los chicos con las chicas tiene que estar, las chicas con los chicos han de vivir..., reza una popular canción española pero la pregunta es, a qué lado debe sentarse nuestro protagonista?, a cuál de ellos pertenece? El largo y costoso camino hacia el descubrimiento de uno mismo, adquirir identidad propia al alto coste que ello supone, aprender a amarse tras encontrarse, aceptar y compartir quién eres..., película francesa presentada en formato de profundo y sincero monólogo, sin ningún tipo de pudor o miramiento y con mucho patético sarcasmo e interpretada por un acaparado Guillaume Gallienne que colma todas las escenas; la historia es él, el relato es el periplo que supuso su adolescencia, el monólogo es un maduro y seguro individuo que sabe quién es y a dónde se dirige, que ya no esconde nada ni se esconde de nadie. Y esa es la parte más interesante y valiosa de todo el filme, la verdadera joya que revela este sorprendente y exquisito puzzle al ser encajadas todas sus piezas; seguir todo su proceso con altibajos de opinión sobre lo visionado, con momentos de humor intercalados con otros de aburrimiento, sonoro desconcierto unido a perpleja expectativa, desapego cansino con repentino atrape interesante, divertida comedia que da paso a una lastimosa tristeza..., un ir y volver de sensaciones y opiniones diversas que no te permiten decidir si te gusta o no lo que estás viendo, un no saber en concreto si tu paladar disfruta del sabor que está recibiendo. Y ahí está la gracia, la clave para degustar ese crecimiento abrupto y forzado, en ser capaz de digerir todas esas confusas emociones y llegar al final del espectáculo, una maduración plena que te permite poder afirma con sorprendente gusto que has degustado una buena comida, que el previo y su recorrido han valido la pena, que los últimos 10 minutos redondean una confusión inicial, dejándola aparcada para siempre, para confirmar tu defintiva y sincera opinión sobre la historia; un inteligente guión, de una sinceridad devastadora que está magníficamente representado por su propio protagonista en un alarde de valentía y superación. Maduras al mismo compás que nuestro héroe, a su torpe y turbado ritmo, sintiendo el mismo orgullo y sabiduría que él al haber superado y experimentado todos los caminos posibles y haber encontrado el suyo propio. Como los mejores vinos, mejora con el tiempo, se digiere poco a poco, su sabor se aprecia lentamente y su completo aroma te envuelve gustosamente.
viernes, 28 de marzo de 2014
Metro Manila
Es sobrecogedora, impactante y de grandes emociones silenciadas; la desesperación llevada al límite, la supervivencia a un precio muy cruel, un morir luchando, aprender a aguantar para no ahogarse, resistir y resistir como prueba de vida..., una excelente y fortuita fotografía, tanto rural como urbana, detallada con gran precisión y pureza, expuesta con gran exactitud junto a una desgraciada pobreza, horrenda violencia y miseria por doquier, ambas como personajes principales de un equívoco y desesperante peregrinaje familiar que les llevará a las puertas del infierno, carne de cañón para todo tipo de vejaciones y humillaciones imaginables; implacable resistencia, espíritu indomable que soporta con leal sonrisa y apaciguada esencia los avatares injustos de un inmerecido destino que golpea, golpea y no se cansa de golpear. Imposible no inmutarse, no sentir el balazo emocional de esta humilde familia en medio de la barbarie, la desgracia, el engaño, la hambruna..., que se cogen a un clavo ardiendo con tal de soportar, aceptar y seguir confiando en Dios; impacto reflexivo y emocional que no te dejará indiferente, un drama convertido en desesperado thriller compuesto de naturales y sinceras interpretaciones y en medio de una magnífica y vivaz puesta en escena, ambas como acompañamiento de una funesta y dolorosa comparsa que no parece tener piedad. Emocional, reflexiva, dolorosa, estremecedora, humillante..., sentimientos diversos que no podrás evitar ni apaciguar; violencia espiritual, silenciosa amargura, poco diálogo para una historia que vive del enfrentamiento visual, de imágenes impactantes y escenas de gran frustración que van calando en tu serenidad más inquieta y creando un hondo poso de gran pesadumbre y malestar. Película para ser sentida y asimilada con emotivo dolor, arrastre de vivas y fuertes emociones por las que dejarse llevar. Siéntate y siente y el poder y la fuerza de su interpretación, fotografía y puesta en escena como su mayor logro, y permite que tu alma se emocione y sobrecoja; tampoco es que puedas evitarlo!!!
jueves, 27 de marzo de 2014
Los canallas
Tensa e inquietante película francesa, que mantiene la tirantez en condiciones óptimas durante todo el relato creando gran analogía para con el espectador; suave y delicada, fría y distante a la vez, penetrante en sus formas y atractiva en su devenir, exquisita delicadeza que se mueve a cámara lenta para explosionar en un final digno del título que lleva. Tristeza evocación de la venganza más pasional, turbio y sombrío proceder que oculta más de lo esperado, secretos familiares que matan al más puro de los corazones, exhibición pausada de un círculo de poder, delirio vengativo oculto y expuesto abruptamente a unos sensibles oídos huidizos de tanta maldad; todo ello aportando poca información, pocos diálogos y escenas muy concretas que te permiten estar tan perdido y seducido como nuestro protagonista y hacerte sus mismas preguntas, volverte tan loco y desesperado como él, afinidad encantadora que te persigue hasta el desenlace del relato. Justamente, esa forma de mostrar sólo retales, pequeñas piezas aisladas de una muestra que sólo es expuesta al final provoca la pérdida de muchos pasajeros interesados más en la visita turística, seguir los pasos de una guía pactada y concebida previo pago asegurado, interesados más en el adorno exterior, abultada fachada que entretiene sin contenido que expresa nada y quienes encontrarán difícil apreciar la lentitud y placer de recibir gota a gota, sin pausa ni premeditación comercial el contenido de un vaso cuyo deleite será gustosamente saboreado por el paladar. No es de las mejores piezas de precisión estética, falta profundidad en la motivación expuesta, más implicación teatral que aporte fuerza y rotundidad, pero la serenidad y fractura en el proceder de nuestro protagonista arrastra tu interés por el silencioso aullido de su frustrada desesperación; el estallido más evocador se realiza en medio de una agotadora pesadumbre que guía tus pasos hacia una maldita venganza incontrolada pero no tan obvia como fuera deseable; lírica inexpresiva que atrapa por su deseo incontrolable de vocabulario que exprese sus rabiosas emociones, de palabras que permitan conocer su oscuro y tormentoso interior. Melódicamente apreciable por la no-rapidez, innecesaria necesidad de saturar de información, en detalles nimios que deja a tu descubrimiento personal.
Sola contigo
Cuando no soportas tu propia compañía, cuando la soledad se convierte en tu mayor martirio, cuando el peso de tu conciencia es insoportable, cuando estar sola contigo misma es la mayor mortificación que se pueda ejercer sobre tu alma perdida, cuando es insoportable la tortura y suplicio de tu propias emociones, cuando el castigo es una solicitada penitencia que alivie tu esencia erróneamente consolada..., hablamos de una película argentina de profundos e hirientes sentimientos, que se desliza con suavidad y pausa controlada y que logra cautivar al espectador suave y metódicamente. Con una excelente y motivada Ariadna Gil como exclusiva protagonista, su seguimiento supone un ejercicio de póker, una carrera de obstáculos por descifrar su insoportable y eterna angustia, su horrendo pecado mortal cuya pena parece no tener fin; con unos secundarios en exceso desaprovechados -especialmente un Leonardo Sbaraglia que podía haber dado más juego- no es demasiado complicado adivinar el papel de cada uno en dicha afligida contrareloj. Maldita por la vida, recorre sus pasos a la espera de la bala que lleva su nombre, justicia poética y elegante, concluyente veredicto de un olvidadizo Dios que no ha hecho bien su trabajo, ecuánime sanción deseada más que la propia muerte. En un poco torpe en su exhibición, un innecesario dramatismo en superávit recorre toda la cinta creando un clima apagado y demasiado doliente. Logra mantener al espectador parcialmente en tensión, a la espera de un desenlace no sorpresivo pero cautivante y de honda abstracción, cavilación final que compensa cualquier desapego momentáneo sentido durante su recorrido. Un aprobado correcto y digno gracias al estilo de la narración, a la fatídica y siniestra estética desarrollada y a la fuerza interpretativa de nuestra afligida protagonista; un punto menor para el esperado e imaginable guión y su poco rebuscado desenlace. Previsible pero gustosa, comedida y sentida.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Byzantium
La soledad y la mentira como acompañantes eternos de nuestras jóvenes vampiresas, un insoportable castigo para toda la eternidad, reflexión implacable y dura de soportar, meditación embelesada que carcome un interior hambriento ávido de frescura y sabor; inagotable y extasiada supervivencia, penitencia poética insoportable fruto de una decisión desesperada y llevada al límite. Una cuidada estética, sombría y apagada, lírica elegante y estilizada reflejo crucial de los sentimientos de nuestra protagonista es lo mejor que ofrece este sentimental y romántico relato sobre la incansable y necesaria búsqueda de contacto humano, expresividad de intensas emociones ocultas por necesidad imperiosa pero evocadas irremediablemente a una explosión efusiva y elocuente imposible de parar o controlar. Languidez y pesadumbre que devoran un interior inquieto, sumiso pero violento, huracán apagado a punto de eclosionar que encandila lenta y pausadamente sin la brutalidad y fuerza esperable en este tipo de películas. Para sentimentales hambrientos de fantasía y esperanza está bien realizada, con interpretaciones sentidas, cálidas y amables que suplen carencias de personajes menos logrados; sensibilidad clásica, madurez inquieta no satisfecha, un Drácula melancólico y no tan pasional como fuera deseable que cumple su papel motivador a medias, interesante atracción que se queda a medio gas conforme empieza a rodar por su funesta carretera. Un intento aceptable y comedido que satisface sin demasiadas exigencias, argumento que barrunta un poco de todo -amor, acción, sentimentalismo, reflexión, violencia...-sin profundizar en nada en concreto y que roza la somnolencia; si no fuera por la temática vampiresa utilizada de fondo estaríamos ante un relato adolescente para solitarios perdidos en una agotadora meditación cabal en busca del inocente y puro amor eterno. Suficiente para un rato calmado, con pausas intermitentes y sin reflexiones profundas o acicaladas -ya las hace nuestra extraviada escritora silenciosa- pero su obligada supervivencia fuera del tiempo lineal no ofrece los recursos o los pensamientos profundos suficientes para atrapar tu atención cual mordisco mortal, camino de entrada a un universo sin fronteras ni límite temporal. Su suave y delicada herida provoca ligeros cosquilleos poco penetrantes; insuficiente cicatriz para perturbar tu alma sedienta, alterar tu espíritu incansable pues no tienta ni seduce completamente la metafórica exposición de su mísera e indeseable existencia.
martes, 25 de marzo de 2014
Incompatibles
Omar Sy vuelve a escena con esta comedia de acción donde pretende seguir explotando la fama y reconocimiento que obtuvo tras la inolvidable y por siempre recordada "Intocable"; el problema es que acaba de darse un golpe sonoro, una patética caída al vacío -aunque remontable pues parece llevar paracaídas- pues una cosa es ir de gracioso y otra caer en gracia!!! Con una trama muy sencilla y ligera -para qué esforzarse en un pretendido digno guión que interese al espectador!!!-, fácil de resolver y de poca motivación la atención se centra en la relación de ambos policías, un doble de Eddy Murphy sobreactuado que soporta la vis cómica -búscala porque excepto ciertas frases está bastante perdida- y su fino, elegante y siempre correcto compañero cuya relación, al principio, es catastrófica y de enfrentamientos continuos, dada la diferencia de proceder de ambos, para acabar siendo colegas inseparables, hasta la muerte -ya se, lo parece pero no estoy hablando de Arma Letal!!! Ya quisieran ellos!!!-. Desde el minuto uno sabes lo que va a suceder, como discurrirá el argumento pero lo perdonas con inocencia sublime -en el fondo te da igual pues era algo ya supuesto- a cambio de diversión, buenas escenas de acción y pasar un rato genial; qué sucede cuando descubres el fiasco? Que empiezas a consolarte, a encontrar motivos que salven la historia, a forzar una risa no espontánea, a convencerte de que no ha estado mal, que es un buen intento de película policiaca con tintes de humor y que sólo su esfuerzo merece la pena!!! Excusas y más excusas -si tienes que decírtelo es que no lo has sentido- pues primero..., películas como ésta hay a mogollón -y los americanos las bordan!!!, hay que decirlo-; segundo..., utilizar a la estrella de moda garantiza el interés por la misma -tendrás tu deseosa taquilla cubierta- pero también te garantiza una decepción difícilmente inevitable; tercero..., no te metas en un fregado del que no sabes salir pues si no sabes mejorar o igualar lo existente para qué empezar!!!: cuarto..., ofrece una buena trama policial, atractiva acción que distraiga al personal y capte su escasa atención!!!; quinto..., mejor lo dejo porque creo que ya has captado la idea, no? No negaré que es agradable, de buen discurrir, levemente placentera, de sabor agriculce y pasable según expectativas..., pero qué hago con mi catastróficamente perdida ilusión inicial!!! No acudo a la gran pantalla para ver un filme de sobremesa propio de la televisión!!! Cada uno en su sitio, digo yo!!! No pretendas hacer pasar un Don Simón a precio de Chardonnay!!! Otra cosa es que prefieras el primero, asunto en el que no voy a entrar por inteligente precaución!!!
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