viernes, 13 de junio de 2014

Squatters (sorpresas a domicilio)

Estás preparada para una gran explosión, esa esperada inmensa ola capaz de provocar un tsunami y destruirlo todo..., a cambio recibes un oleaje tranquilo y reposado, de movilidad moderada donde todas las consecuencias de su remojo inesperado están bajo control, un baño que aunque violento y abrupto en sus inicios por su sorpresa no-anticipada acaba siendo fuente de frescura y gratificante placer; y su mayor resquicio reside en su pretendido dulce y generoso desenlace, un quiebro a favor del viento, sobrevalorado giro cándido hacia la recompensa de los buenos actos, leyenda mítica de una justicia universal y divina para las buenas personas de corazón puro y sincero que, una de dos, o te encandila y enamora su resolución o te huele a tufo romántico y serial poco creíble quedando a la espera infinita de una potencial acción y una fuerza resolutiva que llene la tensa espera de una vida ficticia que no pertenece a los protagonistas: entrar en el club de los ricos y famosos, de las preciosas y perfectas familias que se quieren y respetan donde el amor es manantial de alegría y sonrisas, de cariño y esperanza o..., la destrucción caótica de esa pretendida invasión fortuita, entrada ilegal no permitida, agresión no consentida de colarse en una fiesta privada sin invitación que debe ser resuelta como toca: el matón, guardaespaldas, padre de familia o héroe oportuno que le coja por la espalda y a la calle, que machaque su cara o lo que haga falta y limpie la escena, cada uno en su sitio como harían Bruce Willis, Liam Neeson o Mel Gibson en sus mejores tiempos!!!, destrucción, destrucción, destrucción!!!, aunque a éstos mejor permitir la entrada o lo que quieran con o sin invitación y estén del lado que estén!!! Dejando la ironía y la broma a un lado, dada la evolución del guión si que queda un resquemor a falta de más acción, más energía y más drama fortuito pues hablamos de ladrones que atentan contra una familia y la vida que disfrutan; en su lugar, apenas muestra un mínimo de ese submundo y aboga por la pesadez del remordimiento, la dulzura de la reconversión, la gratitud de enderezarse y escoger el camino correcto, un final tan propicio y satisfactorio -bueno, un poco menos- como cualquier otra posibilidad. Correcta en todos sus términos -dirección, interpretación, argumento, guión, fotografía...,- es lo más que se puede decir; personalmente hubiera deseado más locura y frenesí, tenía ganas de más marcha, de más guerra, vamos!!! Aún así no me quejo de lo ofertado pues es de bien nacido ser agradecido..., sea lo que sea lo recibido!!!




jueves, 12 de junio de 2014

Juegos sucios (Cheap thrills)

Hacer cualquier cosa por dinero?, todos tenemos un precio? Personajes frikis y grotescos para una película espeluznante que desenvuelve un humor negro y mezquino, abuso de unos límites no marcados de hasta dónde llegar, balanza que se inclina hacia la desesperación y la locura frenética de quién lo tiene todo y de quién no tiene nada, aburrimiento vomitivo de unos-supervivencia hipnótica de otros, juego macabro de embrujado hechizo que cautiva tu interés y estimula tu horrenda y estupefacta mirada; pocos minutos para un guión corto en su necesidad pero rico y exquisito en su contenido, muestra de sabiduría e inteligencia en unas ideas claras y un camino conciso, ejemplo de un relato impactante de inquietante ojeada cuyo estruendo revuelve todas tus entrañas.
 No quieres mirar pero no puedes dejar de hacerlo, no quieres participar pero no puedes evitar seguir avanzando, una combinación exquisita y desdeñable, fantástica combinación de querer y no querer en una penetrante interpretación de Pat Healy que descubre en su esencia más oculta todo un kit de subsistencia llevado a un extremo frío y desbordante, letal y mortífero.
 Comedia inglesa surrealista que vive del frenesí, de la aberración y de la humillación más detestable, desbordante despropósito de embrujo irremediable, de resistencia pasiva y esquizofrenia segura que marca un sabio rodaje y garantiza su amargo e incómodo disfrute; hora y media de una burbujeante atracción que va de menos a más, una diapositiva exposición fotográfica que paso a paso exhibe su aberrante evolución y que alcanza su cenit escenográfico con un final apoteósico, digno del trayecto recorrido. Agrada, impacta y perturba por igual, hipnosis monetaria que da asco pero que atrapa con consistencia y rotundidad, compra-venta humana de requisitos mínimos que no pide permiso de entrada para hervir tu interior, indigestar tu alma y dispara a tu corazón. Simplemente oye, calla y mira, observa la aparición del mal endemoniado. 





miércoles, 11 de junio de 2014

Luna escondida

Telenovela mejicana convertida en película de sobremesa para la televisión, casto y puro relato romántico cuya chispa y emoción no logran alterar la más mínima entraña, con una virginidad argumental explotada en demasía y un ritmo tan suave y ñoño, soso y mustio que apenas logra conmover tu corazón ni alegrar tu alma; frases de niño de guardería, diálogos de pureza tan ficticia, escenas prototipo preparadas cuidadosamente y cuyo rodaje y montaje es de manual de libro sobre cómo aprender a dirigir, una simpleza observativa que apenas roza el espíritu, una inocencia en los personajes que no conmueve al corazón ni anima al alma -nulo sexapir's, arrebato sexual entre los mismos- y una pasión tan poco apasionante que cabría insuflar vitaminas revitalizantes o un poco de Redbull para ver si así conseguían alas para poder volar hacia cotas más altas. Con la vista, el objetivo dirigido a un público de mirada "decente", caramelito de pretendido sabor tan dulce, cariñoso y encantador que apenas altera las papilas gustativas nos encontramos ante un conjunto de cuento ideal, un Hello Kitty de adolescentes todavía no iniciados, un Hawai-Bombai/princesa de castillo para soñadores poco inquietos, una visión tan relajante, nimia y de superficie tan rasa que su placentero consumo no sacia a un estómago indigesto por la ausencia de sal, picante o salsa degustadora que anime un cotarro tan pueril, una fiesta de globos y payasos para salvaguardar la castidad de una esencia virgen y pura que aspira a un amor intachable de leve carnalidad pero de mucha fantasía actuacional, bobería interpretativa que no colapsa las emociones y satisface ligera y casualmente alguna expectativa. Tampoco seré cruel, no engaña a nadie en lo ofrecido, su oferta incluye un tour tranquilo y apacible por la ruta del romance de ensueño, luna escondida que aparece al encontrar el amor verdadero; martirio sin ilusión para algunos, embriagadora dulzura preciosa para otros, que cada uno elija.




Love and bruises

Dónde está el amor, la feroz pasión, las palpitaciones, la provocación, la gran controversia? Podría admitir los silencios, los escuetos, vagos y superficiales diálogos, el asistido aburrimiento, la malograda fotografía, los negados secundarios..., si hubiera algo de fondo, base de lectura interesante, tenso hervidero de confluencia repentina, potentes y mortíferos sentimientos que llenasen el espacio y alterasen el tiempo, exhibición de una atrayente y rígida devoción sexual, inolvidables y conflictivas relaciones humanas, emocionante explosión sentimental..., algo! pero lo encontrado es demasiado vago e inconexo, rudo y superficial, tibio y aburrido, un gratuito enfoque agresivo -debería sentirme impactada?- de tenacidad borrosa y opaca, un lenguaje demasiado vulgar y ridículo, barriobajero -nulidad obvia de alguna conversación inteligente- para las extensas y penetrantes interpretaciones de sus protagonistas -lo único salvable-, ficticia subversión expositiva -patente omisión de la misma- de una pasión amorosa que no altera ni provoca exaltación alguna, que adolece de grandes carencias y que no transmite mucho más allá de leve somnolencia y maldita melancolía por lo doliente y lo equivocado de la selección realizada. Dos personajes alternos, perdidos, desconectados, apenas inhalados, con rumbo contradictorio, un guión sin la fuerza y potencia requerida para impactar y motivar al espectador y la firma del director Lou Ye es lo único que obtienes más una decepción inesperada, una negativa ausencia comunicativa, un desastroso y cruel encuentro y una falta total de un laborioso, detallado y perfeccionado trabajo; es decir, una errónea y nefasta elección que tenía mejores perspectivas y que contaba con mis más inocentes y nítidas ilusiones.




martes, 10 de junio de 2014

Maléfica

Dónde está la gran maldad de Maléfica?, su gran y devastadora venganza?, su maligno genio y figura?, su temeroso poder que lo corrompe todo? Porque no pongo en duda el esplendor y la belleza de Angelina Jolie representando a la hada sin alas protectora del reino del bosque, su encanto y atractivo, exquisitez para encarnar a esta heroína-villana herida en su alma, su majestuosa e imponente presencia, su cautivadora e hipnótica mirada pero, es suficiente sólo con eso?, la historia no cojea un poco en su contenido? Porque esta nueva y peculiar versión de La Bella Durmiente parece realizada a trazos discontinuos sin tener muy claro su camino o el rumbo a seguir, una originalidad que se abre paso a golpes ocasionales de la inspiración de sus guionistas y que queda en clara y triste evidencia en el resultado final obtenido. No se puede vivir únicamente del hechizo de la estrella protagonista, no se puede salvar la papeleta confiando únicamente en la maravilla de los efectos especiales, no se puede descuidar la base y centro de un relato que es eterno y mítico cuento de princesa; reclamo la falta de solidez, ausencia de estabilidad, de una estructura más loable..., no sólo cuidar y mimar mi vista con la impresión de una preciosa escenografía sino conmocionar todos mis sentidos, alegrar toda mi revivida infancia. No logra atrapar mis emociones, ni embrujar mi corazón, ni enamorar a mi alma, ni alterar mi espíritu o despertar e ilusionar a la inocencia de mi querida niñez que aboga por resurgir en estas fantásticas fábulas y regodearse en toda su magnificencia; no consigo volar tan alto ni con tanta majestuosidad como nuestra reina destronada, no logro caer ni derrumbarme con ella, el dolor y las lágrimas de su maltrecho y angustiado corazón no llegan a mi alma, su inesperado encuentro de la felicidad y del amor verdadero apenas rozan mi piel..., demasiada ligereza y liviana superficialidad para una potente actuación y una esmerada puesta en escena que merecían un apoyo y un pilar más consistentes. Ojos más que satisfechos pero..., unas desérticas emociones que se pierden en un raso y llano paraíso. Realiza bien sus tareas? Nunca -es juicio falto-, siempre -es alabanza perdida-, a veces -es justa medida-, un resultado medio que no compensa la ilusión de esa niña que quiere soñar, amar y sonreír con el deslumbre de un relato fantástico.




lunes, 9 de junio de 2014

X Men; días del futuro pasado

Fantástica, alucinante para tu hipnótica mirada, unos ojos sobradamente saciados por la espectacularidad de lo exhibido, potente acción, geniales efectos especiales, una explosión de color y sonido, de movimientos rápidos y veloces, de una armoniosa combinación que atrapa y enamora los sentidos, nuevos personajes que llegan con la chulería de su saber estar, con la confianza y la firmeza de su espléndido resultado más los queridos y añorados veteranos que recrean un fantástico entretenimiento de gran disfrute, de alucinante resultado y de placentero acogimiento. Ahora, sin negar un ápice de lo dicho y rematando con decisión cada una de las palabras esta vuelta al pasado para remodelar y cambiar el futuro, no es una excusa comercial para nuevas tiradas de estos inagotables mutantes?, un volver a empezar y relatar nuevas historias -pues las vistas hasta el momento se anulan al cambiar los hechos- que llenen la taquilla y den para seguir aumentando la recaudación? Que no se me entienda mal, el trabajo del director y de los guionistas es inmenso, como espectadora estoy satisfecha de la recreación visionada, contenta y agradecida por dos horas de buena diversión pero..., no se está abusando un poco de estos mutantes?, su hechizo y embrujo no disminuyen con la sobre explotación de su historia?, si se sigue dando tantos giros de tuerca..., no acabará por romperse el tornillo y devaluando un producto que encantó y fascinó en sus inicios, que fue desbordante explosión de riqueza visual y belleza sensitiva? No soy amante de los cómics y entiende el deseo de éstos de más, especialmente cuando se cuida y se mima tanto el trabajo realizado y su conclusión es tan efectiva y contundente aunque..., me encantan los dulces y los pasteles pero después de comerme seis o siete estoy saturada e incluso indigesta por muy buenos y exquisitos que sean éstos, he perdido la ilusión de seguir consumiendo más y su sabor ya no devora ni abre mi apetito. La película es fascinante, todo alabanzas aunque ha de saberse acabar algo con acierto, interrumpir la tentación de producir más sin final a la vista, evitar el agotamiento de una caminata sin meta conocida que aturde por la reiteración de su andar por andar; una carga excesiva y reiterada anula un cómodo viaje y mata/elimina el bello recuerdo de una memoria que pertenece y debe permanecer en el pasado, un stop a tiempo para salvaguardar el maravilloso fruto recogido de una siembra excelente y novedosa.




viernes, 6 de junio de 2014

Amores asesinos (kill your darlings)

"Algunas cosas, cuando las has amado una vez, son tuyas para siempre y al intentar dejarlas ir, dan una vuelta atrás y vuelven a ti, se convierten en parte de lo que eres o te destruyen". Si no conoces la historia real de los personajes, sus escritos y obras publicadas, sólo verás un montón de palabrería, jóvenes universitarios de cháchara emulando a un sofisticado "El club de los poetas muertos" que viven de ilusiones habladas en las que te pierdes y no acabas de participar; si sabes de la importancia de los nombres que conforman el relato no cambiará mucho tu opinión excepto que sabrás que no es discurso gratuito, vocablos lanzados al vacío infinito sino que poseen un fondo visceral de grado supremo. Con todo, cuesta admitir que, excepto la maravillosa y estimulante banda sonora, gloriosa y pegadiza música de los 40-50, el filme cae en saco roto, rebeldía contra las instituciones, quebrantamiento del orden establecido, innovación y originalidad frente a lo arcaico, levantamiento de espíritus osados que tienen sus propias ideas e ímpetu suficiente para llevarlas a cabo..., todo ello es un ejercicio de lectura cognitiva, pensamiento racional que en ningún momento vives, sientes con pasión o haces tuyo; devotas y alocadas interpretaciones -un reconocido y respetado aplauso para todos los actores-, para un camarote de lo hermanos Marx que transmite celos obsesivos, devoción amorosa, amistad descontrolada, dependencia afectiva dejando la importancia literaria, relatividad de ideas y pensamientos alternos a un lado, en segundo plano, cuando debería ser el azote principal, entusiasmo subversivo que alentara tu espíritu. Todos los halagos que se quieran para describir una época altruista, rompedora pero siempre desde la consciente percepción, la mental absorción, nunca la palpitación emotiva de un corazón que se sienta atrapado e hipnotizado por los hechos narrados; la afinidad e implicación del espectador en los marcados y expectantes eventos es mínima y superficial, invención poco imaginativa para una dirección que no ha sabido captar mi locura por estos atrevidos y maravillosos locos. "I say the best mind of my generation destroyed by madness"; me hubiera gustado ser parte de ello, permiso de entrada concedido de disfrute poco sentido, tibia desilusión no grata que oscurece todo su objetivo.




jueves, 5 de junio de 2014

Caída libre (freier fall)

Película alemana de recorrido lógico y estable, un proceso evolutivo con pautas venideras de fácil asimilación pero que no por ello pierde un ápice de su atractivo, de su arrebato, fogosidad e interés, de su cómoda, confortable e irresistible seducción pues es de carácter intenso y emocionante, penetrante y feroz, apunte obsesivo de potente adrenalina cuyo vigor invade todas tus emociones y altera toda tu capacidad cognitiva, anonadado ser que cuenta con una impresionante fuerza interpretativa -asombro de profundas y serenas miradas- por parte de sus dos protagonistas que se come la cámara, una imponente presencia física que eclipsa tu viva percepción y atrapa tu alma sentida; una historia de amor veloz e inesperada que rompe la estabilidad de una vida engañosa que se tenía por cierta y que derrumba los muros de un edificio cuyos cimientos están mal construidos. Medicina contra el aburrimiento, imposible somnolencia ante la vertiginosa intensidad de las emociones vertidas, locura de experiencia que te atrapa, congela el tiempo y pone la vida patas arriba por la invasión de un intruso que no solicita permiso de entrada y cuyo enamoramiento crea deseo y angustia, una desbordante pasión acompañada de una agobiante frustración, impactante impotencia ante unos hermosos y crueles sentimientos que no se saben manejar; azote sorpresivo que abre la puerta a un mundo nuevo cuyo peaje no es gratis, alto precio a pagar ante el arduo y complicado descubrimiento de uno mismo, impactante exhibición de una personalidad silenciosa durante años dormida que despierta con una fuerza y una potencia inusitada, imparable choque de trenes que dejará víctimas inocentes en su camino. Lectura atrevida de un cuerpo cerrado, el de la policia, que muestra sus reticencias y mínimos avances ante una realidad presente que desequilibra todos sus estamentos, relato estremecedor de pasos inquietos que no permite un segundo para respirar, aliento enmudecido que se mantiene suspenso en el aire gracias a la fácil afinidad para con unos personajes que sufren y aman, esperan y se desesperan al ritmo de los acontecimientos vividos; no te dejará indiferente, imposible pasearse sin detenerse a observar el éxtasis afectivo visionado pues sin ser ninguna novedad lo relatado, la fuerza e intensidad de lo mostrado incitan a una estupenda opinión favorable y positiva, riqueza de colapsamiento emocional asestado con rotundidad que se disfruta plenamente.




miércoles, 4 de junio de 2014

Welcome to New York

Pasados los treinta minutos de orgía qué queda? Algo interesante? Un documental, narración paso a paso de los hechos sucedidos al ex-presidente del FMI Dominique Strauss-Kahn -para la historia el señor Devereaux- en el hotel de New York con referencia a la violación de una camarera y que tanto estupor y escándalo causaron en su momento, explotado masivamente por los medios de comunicación y relatado con una espesa somnolencia, un monótono revivir el telediario de aquellos días, un Hilario Pino con todo su esplendor en la caja tonta pero narrando los hechos con más gracia porque la verdad, para ser una noticia que da tanto juego morboso, tanto hilo espectacular para ser expuesto en la gran pantalla han elegido un formato tan cuadrado, estático y frío que aburre hasta las moscas, un show inerte y apagado que no provoca alteración alguna. Gérard Depardieu como único atractivo -intento no reírme al escribirlo- de una historia que no sabe captar el interés del público en ningún momento, que no sabe causar la oportuna tensión, emoción, adrenalina que busca el espectador, un desfile de escenas de sexo, cuerpos desnudos -algunos, uno en concreto, muy doliente- y el procedimiento policial, judicial, de abogados más soso, deprimente y aburrido que se pueda observar. Es poco comprensible que el director Abel Ferrara, ante hechos tan suculentos, de tal magnitud -por tratarse de la mezcla explosiva de política, sexo y abuso de poder-, conocidos por todos -por su no lejana concurrencia- y aún vivo en la memoria reciente acaba realizando un trabajo tan ineficaz, de emociones inertes y sensaciones ausentes para un encuentro despectivo y malogrado cuya mecha provocativa no se enciende ni con el más potente lanzallamas; nulidad de ejercicio cinematográfico de consecuencias pésimas y desastrosas dado el poco tino y acierto de todo el conjunto.




martes, 3 de junio de 2014

Dos madres perfectas

Exquisitamente deliciosa, gentilmente encantadora, extrema delicadeza llevada con gran finura y elegancia, sutileza de unos pasos de enorme resonancia y de perpetuas miradas que hipnotizan y detienen el tiempo, perplejo y conmovido corazón que irrumpe con fuerza inusitada alimentando un devorador volcán que inunda y arrasa todo el espacio; una fascinante, atractiva, bella fotografía para una impresionante localización, relajante y hermoso paisaje que habla por si sólo como la pieza más importante de este sorprendente, peculiar y peligroso cuarteto, una turbadora combinación de emociones madre-hijo/eterna y fiel amistad que seduce y cautiva con la misma lentitud y armonía que se mueven los personajes. Película de sentimientos, emociones, amor, deseos, venganzas, frustración..., absorbente pluma de un escritor cuyo relato es fantásticamente llevado a la gran pantalla y conducido, encabezado magistralmente por dos bellas y generosas actrices que enamoran la cámara, atrapan el aire, suspenden la respiración y fascinan la quietud de toda alma entregada; impactante conmoción de serenidad aplastante cuya velocidad es ralentizada causando una explosión interna -honda magnitud de alcance insospechado- de calmada percepción y sonoridad tenue dado el vigor y la fuerza de lo vivido y sentido. Logra eclipsar tu pensamiento, aturdir tu razón, impactar tu sobria presencia y herir tu más querida ingenuidad; desesperación de palabras no mencionadas que penetran en tu firme surrealismo y hierven tu incredulidad perceptiva. Sentencia narrativa ya escrita sobre la que no cabe recurso de apelación, sólo opiniones variadas sobre el acierto o desatino de su conversión en imagen, plasmación contundente o inverosímil a gusto del espectador o con su evidente rechazo; por mi parte, una lectura cálida y emocionante, pequeño paraíso escondido, convulsión de un edén a salvo de miradas furtivas e indiscretas que conforma un cuadro llamativo y sugerente de vertiginosa confección. 




lunes, 2 de junio de 2014

Ida

Austera, recatada, sobria..., seca, cortante..., inquietante serenidad que hiere al corazón, frialdad intimidante que congela la quietud espeluznante de los eternos y turbadores silencios, horrible y atroz ausencia de una calidez necesaria y vital, apagada mirada baja para un espléndido contexto en blanco y negro que trasluce un hipnótico y aterrador atractivo que hiere al corazón, espléndida fotografía que exhibe un proceder pausado y reprimido, contención asfixiante que electriza tu alma cautiva..., la obligada salida al exterior de una novicia que descubre una verdad que no buscaba y unas dudas que no necesitaba, realidad que llena toda la pantalla con un esplendor y una magnificencia nunca iluminada; abandono de la seguridad y confort de una rutina conocida que previene del dolor de los problemas de la vida y de las decepciones del día a día, nulidad de decisión que deja en manos de Dios oculta tras un hábito que esconde su pudorosa sexualidad ignorada. Brillantes y magníficas interpretaciones de sus dos exclusivas protagonistas más una dirección exquisita de planos estáticos bien delimitados y un potencial argumento que no necesita de grandes diálogos pues se nutre de la imponente presencia de dos personajes cuyo cuerpo, joven-inocente-bonito/maduro-herido-castigado habla por sí solo. Corta en minutos, intensa en contenido no es apta para todos los públicos, sólo para encantados sufridores de una deliciosa paciencia, emotiva sensibilidad que se deja capturar por todas sus entrañas, que levanta todas las penas, compensa un mal día y revitaliza toda sonámbula actitud en el despertar a un mismo día diferente del amanecido; elígela con cuidado y apreciando lo ofrecido, magnífico tesoro que según las manos en las cuales caiga, sacará todo su valor u ocultará todo su atractivo. Te estás mirando las manos?




domingo, 1 de junio de 2014

En la flor de la vida

Un frustrado sexagenario que se cree en la edad del pavo, una anciano octogenario modelo de nada, una relación paterno-filial poco avenida y una bella chica de la limpieza, encantada y ausente de la cruel existencia, que vive según le marca la ensoñación de su linda cabecita; un trío no muy convincente pero presentado con encantador arte que vive más de la fantasía romántica que de la realidad, más de la hermosa imaginación poética que de unos ilustrados hechos que conduzcan al espectador por el maravilloso camino del amor. Con puntos de inflexión irónica y gracia intermitente avanza con firmeza temporal la relación masculina, adultos entrados en edad -y de piel fofa y superflua- que deben superar su síndrome de Peter Pan, aceptar la realidad que marcan sus años y la posibilidad, cada vez más patente, de una acosadora muerte que ronda a sus anchas cuándo y por dónde quiere; todo ello adornado por la frescura de una joven y seductora mujer que consigue palpitar su tierno corazón y hacer volar su joven e imperecedera alma soñadora. Ligera y complaciente, sin aportes importantes en su breve pero importante recorrido pero con la fuerza suficiente para encantar y seducir mínimamente pues no adolece de nada para sus aspiraciones de tibia simpatía y suave cordialidad; pequeños toques seductores, otros de efecto más pausado, que conforman un conjunto dulce y ameno, divertido en escasos y breve momentos, tierno y frágil en las señaladas escenas sentimentales, marcadamente afectivo en la maduración del guión y conformista en sus pretensiones. Película francesa sobre el amor soñado, el amor pretendido y el amor obtenido con una frescura agradecida en su formato y unas dignas interpretaciones que permiten mantener el nivel gustosamente aceptable de todo el relato; realizada para todos los públicos, sin ofender a nadie pero tampoco alterar a persona alguna o suscitar deseo alguno de pasión o excitación. La inactividad emocional del público asistente nunca es buena!!!




Al filo del mañana

Tres puntos importantes que mantienen en vilo la película, que hacen la delicia de su consumo y provocan la incertidumbre y placentera angustia de su visionado: la repetición constante del tiempo vivido, de los personajes-de sus frases-de los pasos seguidos, un eterno-frustrado-extenuante día de la marmota, incansable noria viciada que da vueltas sin parar, clave del éxito de la película; caótica y descontrolada acción cuya rapidez y frenético manejo de la cámara provoca una mareante y confusa adrenalina que seduce y atrae pero también provoca un aleatorio e incómodo vómito y una convulsa y abrupta mirada; un novedoso y atractivo enemigo mental-cognitivo, subdivisión de un omega central en variados alfas y demás células extras que actúan de trabajadores efectivos e inagotables del que se ofrece nula explicación sobre su existencia, ilustrada ausencia de su por qué en la tierra y un desinteresado y opaco misterio sobre su llegada e invasión de nuestro planeta -sólo importa su modo de actuación, su patrón de maniobra, manejo del espacio/tiempo y el impactante, explosivo y potente método para su exterminio-. El original planteamiento de un torpe y aturdido antihéroe que a partir de repetir su obligada e impuesta rutina adquiere una exquisita perfección automática y una excelente coordinación memorizada como eje centro, punto de partida de todo movimiento, con un perfeccionista Tom Cruise a la cabeza de un autorizado proyecto de mayúsculo presupuesto, de rápido y vertiginoso consumo y de entretenimiento prometido y asegurado; Emily Blunt como recurso femenino, joven reserva que adorna y facilita el veterano protagonismo de este experto empresario que sabe dar al oportuno asistente un imaginario y grandioso espectáculo, un impresionante show que activa y tensa todos los sentidos, un deslumbrante circo de expectantes malabarismos y sonoros equilibristas de efectos especiales y visión de futuro encabezada por la magnificencia del de por vida, encumbrado, ser humano y que satisface completamente todas las hambrientas y saciables expectativas de su público devoto. Fanatismo y afición por un tipo de género que no engaña en su oferta, con la segura firma de quien es uno de los mejores en su grandilocuente recreación y 113 minutos de disfrute y diversión si te conoces bien y no te has equivocado en tu elección; si no es así, es fallo tuyo no de la película, al César lo que es del César y cada cual a lo suyo, sin errores culpables o dañinos para nadie. 



sábado, 31 de mayo de 2014

Presentimientos

Excelente trabajo de Marta Etura, sugestiva y potente interpretación que llena completamente la pantalla con su tensión e incertidumbre, con la pérdida caótica de una situación estable cuya tirantez y anonadada asfixia ambienta unos atractivos y desconcertantes pasos que fascinan desde su no-entendible por qué e interesan y cautivan en el descubrimiento de su razón de ser; inteligente plasmación, muy ágil y seductora, de un aislamiento involuntario, pequeña grata moneda invitación exclusiva a un submundo cognitivo que mantiene el filme con elegancia, sabiduría y constante interés. Un Eduardo Noriega más lento y estático que participa de la confección de un guión de lectura ligera y amena, frescura que esconde una moderada intriga, sentimientos encontrados que luchan por ganar la batalla, finas y delicadas emociones que forman parte de la sensibilidad, delicadeza de una enamorada existencia de estabilidad frágil y tenue, sutileza que marca el principio y el acomodado final de un relato de esperanza no perdida, enigma a resolver cuyo premio es la felicidad, raudo y diligente laberinto cuya llave es puerta de acceso a la alegría y bienestar, a una calma y paz deseadas con anhelo y perseguidas con ahinco y ferocidad. Presentimientos confirmados, relatados con estabilidad y armonía, con un adecuado y acertado hacer que sacia las mieles del espectador a pesar de su falta de grandilocuencia, altivez moderada que nutre gratamente y reconforta con gustoso placer; bien realizada, en su justa medida, con el leve y suave requerimiento de un poco más de adrenalina y misterio pero, a la vez, la complacencia y satisfacción de saberse cumplido. El plasmado talento de un director que sabe contar una historia, gota a gota sin derramar el contenido del vaso, sin eliminar ni borrar el deseo y la concurrencia de su obvio y esperado desenlace, original puesta en escena que te mantiene en vilo con la adecuada buena sintonía.




viernes, 30 de mayo de 2014

Alabama Monroe

Una maravillosa, espléndida, impactante banda sonora para un relato intenso, inquietante y sutil en el que sólo cabe tomar aire y respirar profundamente pues es soberbio en su inmensa emoción y sublime en su delicada sensibilidad manifiesta; la estimulante banda sonora como abrigo protector, marco decorativo sumamente imprescindible, sofisticado cálido manto, elemento clave en la exposición del nacimiento de un amor, su explosiva madurez, su máximo summum con la llegada de un hijo en común y su inevitable destrucción, caída en picado al ocaso más oscuro y aterrador que la vida te puede proporcionar. Juega fantásticamente con los tiempos, alternando un presente monstruoso con un pasado feliz y extraordinario, la magistral alegría vivida con la amarga tristeza sentida, la resplandeciente sonrisa de un expectante futuro con la terrorífica y espeluznante muerte como protagonista, final trágico de un increíble y fabuloso cuento hecho realidad que la vida se encarga de cerrar y eliminar; el acierto y la magnífica conjunción de los dos protagonista delante de la cámara, su perfecta armonía y espléndida combinación es de una altiva calidad a ser honestamente apreciada, chocante sincera calidez, grávida emoción imposible de no captar o apreciar símbolo de la exhibición de emociones diversas -amor, pasión, alegría, ternura, sacrificio, tristeza, dolor, desesperación...-, a cual más vivida y sufrida y a la espera de una sorprendente y espeluznante tragedia a descubrir tras desenvolver el majestuoso regalo recibido. Melodrama familiar que sin aportar novedad alguna no vista anteriormente va calando profunda e intensamente en tu esencia divina, haciendo mella en tu alma más devoradora e inquieta, perforando poco a poco un robusto y firme interior gracias a su maravillosa funcional conjunción y alternancia entre música, sentimientos y buenas interpretaciones más un inteligente, suave y sensible guión que sabe conducir al espectador con ferviente delicadeza y tenue percepción pues, sin percibirlo y sin apenas ser consciente de ello, te vas involucrando más y más hasta vivir, sentir y caer con los propios cantantes solistas de una banda inolvidable, sofisticada armonía de un conjunto cuyo resultado final es de célebre júbilo por la sensación aportada y de honda pesadumbre por la visión reflejada; una magnífica combinación de ingredientes comunes, al uso, para un plato delicioso, de rico sabor divino para todo paladar ávido de nutrientes que sacien la despierta hambre acumulada; tres estrellas Michelín que no esperas al sentarte a la mesa pero que aceptas con gratificante placer y sentida gratitud pues su llegada es un soplo de aire fresco a abrazar y disfrutar.



The double

No quiero ser Pinocho, un muñeco de madera manejado por cuerdas; soy único, quiero ser yo, existir y que me vean. Un comienzo muy interesante, pasmada y perpleja actitud de quien se oculta tras el impuesto y apagado silencio, anonimato, aislamiento provocado por la ignorancia, la no-participación de una sociedad que le anula, asfixia y desgarra toda su esencia. Rutina seca, repetitiva, austera de un ser que no sabe hacerse escuchar, insoportable anonadamiento, patetismo activo que circula por toda su persona devorando sus entrañas, aniquilando una delicada y fina sensibilidad que intenta resistir los avatares del día a día; tensa y agobiada subsistencia que adquiere emoción e incertidumbre con la aparición de un doble personaje que hace las mieles de nuestro insulso y mustio sonámbulo andante y que favorece la aparición de un tibio desconcierto y una ligera curiosidad pronto situada en el contexto adecuado. Tirantez estática para una interpretación sobria, contundente y muy capacitada de Jesse Eisenberg cuya confusión que alimenta el argumento, mareada locura que aviva el guión consigue una leve pasión, temporal caos atractivo que se diluye conforme avanza este inteligente formato óptico, atmósfera tétrica y misteriosa que no demuestra todo su potencial, deslumbrante locura primeriza que crea una cautiva confusión no bien asentada, títere cuya hilaridad y expectación no sacia completamente el interés del espectador. Seductora propuesta que atrae más que el trabajo obtenido, prominente promesa de un proyecto eficaz y persuasivo que vive de un impacto visual que no se certifica con un estruendo cognitivo; todo el encanto y entusiasmo que involucras en su comienzo, inocencia devota que espera ser satisfecha, se evapora con inconsciencia no adquirida hacia la misma polaridad que vive el personaje, por un lado grato y cumplidor, sereno y activo, por otro opaco y sombrío, poco mordaz para su instinto agresor. Se busca más sublevación apasionada, se necesita mayor implicación excitante, se demanda un fervor más vívido, escalofriante aliento que mantenga en vilo el alma; logro dispar que no logra concentrarse en un Uno absoluto, solapada melancolía cuya arrastrada tristeza, desapego acompañante, es de rasura nivelada, vaso medio lleno-medio vacío según los expectantes ojos del que mira.




jueves, 29 de mayo de 2014

Madre e hijo (La postura del hijo)

El sacrificio de una madre por su hijo, dar la vida por su progenitor, humillarse, arrastrarse, mentir, sobornar, llorar..., la protección del núcleo familiar como centro de unos personajes austeros, fríos y distantes dada la profundidad e importancia de los sentimientos vividos; un cambio a tiempo nublado, espeluznante tormenta de viento y granizo que exhibe sus tentáculos cual rapiña-presa devoradora que lo arrasa todo. Los diálogos son escuetos y cortantes, tabla rasurada que apenas deja entrever la sensibilidad de las emociones vertidas, tensión observada que no se siente, nerviosismo que no se devora, tirantez y rigidez corporal que te aleja de una afinidad vital y necesaria, una demandada aflicción por dos familias destrozadas que deben seguir adelante confrontando las consecuencias de unos actos inesperados. Caída de una viciada rutina, implantación del inconexo caos, una dirección estática y fija, mecanismo cargante con tendencia a un aislamiento perceptivo que cae en pesadez sensitiva, comunicación seca de reprimida intensidad emocional -asumida absorción interna- de la que el espectador no se nutre en su justa medida; silencioso aislamiento cuyo palpitar resuena tan alejado en el espacio que el tiempo se ralentiza con aspera negatividad. Firma con certificado rumano, muy característico de esta tierra, para un trabajo que esconde mucho más que muestra, apagada ocultación de una soberbia riqueza -los ascendentes y falseados nuevos poderosos- no bien adherida a la piel de una madre obsesiva y neurótica -magníficamente interpretada por Luminita Gheorghiu- y un torpe hijo a quien devora la culpa; exquisito cine de los Balcanes de mucha dureza e incertidumbre asfixiante que resulta toda una incógnita pues desearías sentir con más pasión, con más vehemencia e ímpetu un argumento de tanta potencia afectiva, con mayor implicación y más excitación unos extremos y marcados personajes que conforman un dispar entorno azotado con notable diferencia; no quedarte tan pasiva y neutra, tan tenue e impasible, indolente ante un filme social que tiene mucho que decir y firmado por un director, Calin Peter Netzer, que sabe perfectamente por dónde camina y hacia dónde va.




miércoles, 28 de mayo de 2014

En un lugar sin ley

Un suicidio a fondo perdido, el inexorable obligado cumplimiento de una promesa, callada devoción amorosa por una hija no conocida, sacrificio de una vida apenas vivida, alusiones a una ilusión nunca efectiva, contrato de vida que luce con esplendor todo su sombrío y penetrante contenido; una breve pero intensa historia de amor que intuye más que muestra, silencios abrumadores-miedos perceptibles-tensión en el ambiente, inquietante quietud ante la llegada de un desenlace previsto que emociona por su magistral lentitud y pausada agonía, hermosa lectura abatida de una triste esperanza nunca perdida, siniestro y cálido final para un recorrido abrupto, sin explicaciones pertinentes pero con mucha conmoción-alegría-pena-temor..., turbadora espera que a cada paso avanzado devora silenciosamente toda alma que se encuentra en su camino. El director David Lowery exhibe con mucho arte y acierto, con gran maestría e ideas muy claras un relato profundo e intimista, perverso en su belleza, amargo en su suave presencia, mártires delirios que beben de un fondo largo tiempo seco y vacío e interpretado con cálida melancolía por todos sus protagonistas; un guión de inagotable tristeza y belleza que captura tu esencia, argumento de eternidad romántica que vive de una vapuleada nada que hace tiempo fue algo tierno, eterno y bonito, maravillosa armonía relatada con espesa y soberbia melodía donde cada nota es un pozo de gran pesadumbre y suspiro vital. Bienvenida a una muerte anunciada sin hora de llegada con un palpable nerviosismo que asfixia el alma y enmudece al corazón, activo perdido que nunca fue ni nunca puedo haber sido a merced de un tenso y sufrido reloj cuyo minutero avanza a ritmo perverso y con frustrada ofuscación; brillante fotografía, tenue y apagada que vive de espléndidos amaneceres y fabulosos atardeceres para un lugar sin ley que vive del recuerdo, sutileza desgarradora de una comunicación ausente que lo llena todo, delicadeza de un baile-anticipo de una locura muda que alimenta una vida ya extraviada cuyo sustento es la ensoñación de un tiempo pasado donde la felicidad era un hecho demostrado pero poco apreciado en su valor auténtico; contundente blues seductor que hipnotiza y cautiva a fuego lento, con una excelente sobriedad pulso entre "Bonnie & Clyde" y "Malas tierras" que despierta pasión sin despeinarse y se gana tu aprobación sin demasiados contratiempos.




martes, 27 de mayo de 2014

Dom Hemingway

Puedo entender la motivación de Jude Law por engordar 13 kilos para interpretar a este estridente canalla, subversivo personaje que ofende a cada paso que da y con cada palabra que sale de su boca pues, la riqueza interpretativa desde su punto de vista debe ser amplia y exquisita, deseosa y novedosa; no así desde el punto de vista del público que se aburre, cansa y hastía de tanto chillido, insulto, palabrería sin sentido, relleno insulso que ofende a la vista, martillea el oído y desagrada al buen gusto. Imágenes saturadas de absurda excentricidad, reprochable guarrería que no encuentra motivación de estar, aniquilante fotografía en exceso vistosa y llamativa que no tiene fondo de ser, altivez surrealista sin origen ni pretexto para mostrar una grandilocuencia que no posee, sublimidad nunca perdida pues nunca fue hallada: una construcción artificial, desdeñable y poco atractiva, nada impresionante-totalmente baladí, que resulta ruinosa, desagradable y esperpéntica al buen saber hacer, ridículo adefesio que se alarga en exceso -y eso que sólo son 96 títeres minutos-, unos cambios constantes y repentinos de registro y tonalidad, desmotivantes virajes que, aunque puedan ser mérito de un original y diestro director, no funcionan para nada ante un espectador que no encuentra su espectáculo, ticket anulado por falsa venta, pues este excéntrico guión, argumento destartalado que se mueve sin sentido de aquí para allá y que termina en un final cálido, dulce y emotivo -descuelgue soso y poco lucido tras tanto aguante-, en un ficticio bienestar familiar que pretende solapar todas las mártires penas subrayadas, no convence ni compensa a una mínima calidad requerida ya que tras tanto improperio chillón -palabrotas innecesarias-, tras tan poca gracia -verborrea inútil que se desinfla a cada palabra-, tras tantos colores delirantes y canciones atronadores, no logran esconder una verdad patente y manifiesta: nos encontramos ante un producto de entretenimiento demasiado forzado, voluntad impuesta por conseguir metas fuera de su alcance que no alegra a nadie excepto a sus propios precursores, tristeza patética que bebe de un hilarante vacío sin recompensa, fruto de la nada con llegada imprevista y sin voluntario alguno que se presente a su recogida; la cinta rueda igual para todos pero no para todos rueda igual pues siempre habrá quién la considera genial y sorprendente por su naturaleza fresca y alternativa; aceptable y respetable aunque mi vista no alcance para tantos años luz a distancia!




lunes, 26 de mayo de 2014

Big bad wolves

"Ya no recordaba el delicioso aroma a quemado de la carne fresca"..., escalofriante en todas sus variantes posibles, sádica en todo su contexto, mortífera en su diversión espeluznante, letal en su agónica ironía; un magnífico y retorcido relato, soberbia combinación de terror, thriller, suspense, acción, risas, asesinato..., que se alimenta de un espléndido hilo argumental que mantiene al espectador en vilo constante, nerviosismo y tensión que se avivan conforme pasan los minutos y tus sensaciones van variando de pista en pista cual pelota de tenis que no encuentra el definitivo punto final. Incómoda alegría que no puedes reprimir para situaciones atroces y desconcentantes, grotescos diálogos chocantes que no tasan con el lugar del que nacen, flamante surrealismo que explota a pasos agigantados, grandes lobos malignos a cubierto para evitar el destierro y la aniquilación de sus ávidos depredadores. Un sentido del humor mezquino e hipnótico, gracia macabra y desagradable que impresiona y seduce firme y gustosamente, un calado tan severo y profundo que te quedas anonadado largo espacio tras su desesperante resolución, impactante desenlace que corona una historia esperpéntica de magistrales y explosivas conversaciones sarcásticas..., un bodrio de sentimientos confusos, opuestos y atrayentes, que se alternan sin tiempo a degustar su sabor ni respirar su aroma. Impresionante película de toque vomitivo y delicioso, aterrador filme cómico sin consuelo posible, exquisita grosería-fascinante gamberrismo-apetitosa animalada a lo Quentin Tarantino, perturbador azote que te atrapa de principio a fin y te persigue sin descanso largo camino después. Disfrútala sin vergüenza, ríete con placer, aprecia este sublime horror que conmociona, divierte, enmudece, aprisiona, cautiva..., corolario confeccionado con mucho arte y un peculiar estilo mafioso que sorprende, incomoda, fascina y entretiene por igual; malvada inocencia que luce todo su encanto con orgullo y satisfacción, inquietante locura de torpe planificación con catastróficos resultados procedentes de un caos accidental de espesa negrura y calma diabólica.