miércoles, 16 de julio de 2014

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

El abuelo que saltó por la ventana y se largó..., tú con intentar no quedarte dormido ya harás bastante!!!
Este Forrest Gump sueco basado en la novela de Jonas Jonasson de superventas y éxito mundial no convence ni satisface a nadie más allá de la simpatía y cariño inicial por un personaje que, conforme rueda y avanza en su aventura fantasiosa, se va haciendo más y más pesado, más arduo de llevar y soportar pues te dan ganas de abandonarlo en una gasolinera y seguir tu sólo el viaje!!
Una recreación bonita, colorida y de mucha luz para una narración que no provoca interés ni alegría, encanto o ensoñación excepto alguna sonrisa pícara ocasional que no sobrevive más allá de la primera hora, intrascendencia que se respira a cada paso de un filme que no levanta suspiros ni júbilo, fervor o quimera sólo el martirio de una ilusión apagada que carcome tu interior y corrompe todos tus anhelos de una inventiva sorprendente e impactante que guste y agrade. 
La esperanza y ensueño del espectador se va secando cual pasa tostada hasta quedarse sin apenas gracia ni sabor, ritmo o pasión, un atractivo que se diluye y pierde al compás de los minutos transcurridos al observar que todo el despropósito de este cuento soñador, toda la disparatada seducción que debería despertar se queda en cansino esperpento, extravagante desatino de narrar por narrar, inapetencia de unos pasos que no conservan la magia y desparpajo que toda fábula debe mantener y ofrecer.
Nulidad en el descaro, la soltura y la destreza, torpeza de un efecto deseado que pasa con demasiado facilidad de una sana curiosidad emocionante a una indeseable pesadez agobiante que oscurece los detalles positivos de una historia que no dudo sea divertida y chistosa, entretenida e hilarante en letra escrita pero que en palabra dicha e imagen formada se vacía de todo su entusiasmo y ánimo, asombro y admiración, pérdida fatídica de la locura y delirio que debería proporcionar esta comedia surrealista.
Un trayecto caótico y destartalado que siembra la emotividad del cariño y el afecto, la ternura y la amistad, sintonía de buen rollo y compañerismo que en la práctica se vuelve desastre total, desconexión silenciosa por falta de armonía y vigor, brío o emoción, una vibración intensa que mantenga tu pulso constante a buen equilibrio y donde el frenesí, la diversión y el desternilleo no sean un deseo que haya que dar por perdido por ser imposible su localización.
Estrambótica narrativa de provocación ausente, cardio bajo, nula gracia y resultado soso, nimiedad e indiferencia ante unos personajes curiosos y ocurrentes a los que no se ha sabido sacar buen partido, sólo retazos poco deslumbrantes sin tino ni ardor, únicamente aburrimiento y tostón, desidia y dejadez, un angustioso cautiverio de somnolencia más que segura y desapego garantizado.
Dan ganas de ser el espectador que saltó por la ventana y se largó!!!



martes, 15 de julio de 2014

La batalla del año

"Buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar: con sudor"..., sentenciaba Lydia, profesora de baile de Fama, con contundencia y honor -y un poco de susto y terror, hay que decirlo- en los 80´s golpeando con severa armonía su inolvidable bastón en la clase de baile y danza; "cambia como piensas, cambia tu vida"..., el guapo Josh Holloway en esta película intentando no sonar tonto, hueco y ridículo. Ahora, compara e intenta no reírte!!!
Tengo un buen día, dejémonos de exigencias y seamos benevolentes, olvidemos los esperpénticos diálogos, el disparate y necio guión, las penosas y tristes interpretaciones, el despropósito de montaje y la locura de ruido de fondo y luces atronadoras para ocultar la falta de ideas y calidad en un musical de compañerismo y competición.
Centrémonos en el deslumbrante baile, las fabulosas y enérgicas coreografías, la rítmica y frenética música, el desenfreno y delirio de una artística danza llama hip-hop..., ah espera!, si tampoco lo encuentro!
Mi único deseo, esperanza e ilusión, salvajemente aniquilada y tristemente frustrada, era disfrutar e incluso aficionarme a esta modalidad de baile y música desconocida para mi por mi falta de curiosidad e interés por ella y alejada de mis gustos personales. Ni eso! Sentada sigo en la estación del olvido y el despiste esperando un tren que nunca llegó.
Destartalado producto de mucho ruido y pocas nueces!
Puntilla que no puedo evitar: y la similitud patética, buscada o no, de referencia indiscutible para mí -para ti puede que otra-, a Clint Eastwood en el mítico Sargento de hierro en busca de esa unidad de equipo!
No mancillemos lo sagrado! Un poco de respeto para los sabios, intocables e irrepetibles mayores de nuestro querido y apreciado cine!
Y la mención del único y fantástico Magic Johnson, Larry Bird,,,. ya ni te digo! 
Sagrado mandamiento: no usarás el nombre de legendarios jugadores de baloncesto ni imitarás venerados actores de cine en vano!
Mensaje para todos los responsables de esta película: más mano dura y menos hacer el vago.



lunes, 14 de julio de 2014

Sabotage

Reconozco que hace tiempo que no observo tanto ketchup desperdiciado en una película, tanta salsa roja esparcida a sus anchas, en cambio, los tiros regalados por doquier los veo a menudo especialmente en estas mal-vendidas películas de acción que degeneran este fantástico género al ser utilizadas como salvavidas de una estrella venida a menos que pretende seguir jugando a ser el héroe de la ciudad, aquello que un día fue imposible de recuperar.
Y no niego que Terminator mantenga el tipo de formas más o menos decente pero es que el resto es tan malo que es imposible no lucir!
Al minuto uno de imágenes de acción ya intuyes que la calidad será, más bien, medio baja pero..., sigues adelante; a los primeros diálogos del equipo que debería respaldar a la memorable estrella observas que la inteligencia verbal no va a ser su fuerte, que el uso de la palabra es un don mancillado a cada sonido bocal de cualquiera de ellos, eso un segundo después de observar el susodicho grupo que parece salido de las rebajas del Corte Inglés para actores ofuscados que sirvan de relleno.
Y que nadie se confunda, soy una amante de las películas de acción y fan del verdadero Arnold Schwarzenegger, de profesión actor, pero esto sabotaje falaz de argumento indigno y mediocre, de guión salido del montón acumulado en la mesita de noche, de interpretaciones que intentan mostrar fuerza y carisma pero que no te dicen nada, de trama de casino de las Vegas que tiro los dados y a ver qué sale, de persecuciones y disparos cuya adrenalina proviene del cansancio de su sobreexplotación mal usada, de excesos salvajes y violentos para llamar la atención y despertar el interés que no tiene la historia y..., tanto ruido gratuito de contenido vacío!, ofende mucho.
Prefiero recordar su pasado glorioso que intentar disculpar este desatino, este desacierto con excusas y consideraciones que a nadie convencen.
Acabar la carrera de actor con elegancia y dignidad es parte de la sabiduría propia, una retirada a tiempo es mejor que maltratar un legado de personajes queridos e inolvidables; o, al menos, ten la decencia y el respeto por ti mismo y por tus fans de elegir con más gracia y fortuna tus próximos trabajos!
Si hay que ir se va pero ir pa´na es tontería!!!


domingo, 13 de julio de 2014

Dos vidas

Octubre de 1990, el muro de Berlín cae y Alemania se unifica en un sólo país, un estado que sólo ahora comenzará a sacar sus deduas, vergüenzas y sinsabores, miedos y traumas pendientes que a día de hoy aún no están resueltos y cuyos escondidos restos están esparcidos sin dignidad ni pudor al lado mismo de sus sufridas víctimas.
Sientes un gran respeto y admiración por el filme, asombrada mirada de tensión y decoro por unos hechos reales acontecidos prácticamente ayer mismo que hielan la sangre y paralizan el corazón, un punzón cortante oculto durante años y puesto en marcha por la búsqueda ardua de una justicia universal que a nadie va a contentar y a pocos compensar pero tan necesaria y solicita como el respirar.
Maas y Kaufmann realizan un trabajo sobrio y muy sereno, de gran tirantez y hostilidad emocional, un encorsetamiento afectivo de rigidez asfixiante que lleva a una condena devastadora cuyas fatídicas consecuencias recaen sobre el inocente espíritu de quien más sufrió entonces y más va a padecer ahora.
Personajes muy consistentes y de agradecida solidez constructiva para un argumento tan frío en su narración como cálido en su explosión, ardiente volcán interno de emociones que se mezcla con la felicidad de un existir que será derrumbado cual fallida obra de cimientos corruptos por una base errónea y  ficticia.
Firmeza y fortaleza en las interpretaciones, claridad y contundencia en el guión, diálogos tenaces e impasibles que permiten una asequible afinidad, atónita involucración sentimental que envuelve un ambiente enrarecido y cuyo respirar se va ralentizando hasta asfixiar y provocar la muerte de todo lo conocido.
Una narración veraz, cruel y despiadada de formato esquelético sin adornos ni florituras sobre hechos que conviven en nuestra sociedad cual errante alma en pena que deambula solitaria hasta lograr sanar su herida y descansar en una merecida paz que revuelve el estómago, altera el descanso y paraliza el caminar, un demonio infiltrado expuesto a la luz del sol cuya maldad y ferocidad no es tan obvia ni transparente, un forzoso despertar a la verdad que destroza el alma y derriba la humana existencia de quien es arrastrado sin pena, lástima o piedad al pozo del martirio y el horror.
Intuición poco dificultosa que te adelante con facilidad la verdadera identidad de esta víctima-verdugo acorralada cual animal cazado que sabe cual es su destino, un final abrupto para ella y agónico para todos los que la quieren que amplía la confusión y extiende el sufrimiento.
Un aterido y congelado drama de gran fuerza y potencia que sin permiso ni benevolencia lo desplaza todo, devora las entrañas y quema tu sensibilidad más íntima, ese espacio propio que debería estar protegido y a salvo de seres malignos y demonios disfrazados.
No es tan impactante como pudiera pero sí lo suficiente para informar, denunciar y emocionar.



Más allá del amor

Endless love, amor eterno, amor para siempre, más allá del amor..., menos mal que la película no duraba tanto porque más valdría un engaño traicionero, un corazón herido, un desplante agradecido que un remake interminable de esta índole!
Cansa la desidia de un director, un guionista y un productor que piensan que cualquier cosa vale, extenua el abandono en busca de un mínimo de calidad, agota el mal uso de la palabra AMOR, ese romance apasionado y vigorizante que te paraliza delante de la pantalla, eleva tus palpitaciones, rejuvenece tu espíritu y cuyo hipnótico recuerdo jamás borrado será -Pretty woman, El diario de Noah...-
Aquí, si tienes suerte y como mucho, temblarás de alegre emoción al saberte capaz de adivinar con suma facilidad los pasos y eventos a suceder en cada minuto, un juego de la oca diseñado por este trío -tú hubieras tenido más gracia y gusto en su confección, sin problema alguno- sólo que te gustaría dejar de tirar el dado, negarte a seguir avanzando y terminar ya!, la partida.
Porque cualquier niño/niña con sus Monster High es capaz de plasmar una historia con más pasión y deseo, atractivo y seducción, un filme con más fuerza y carisma, ardor y vigor y eso que aquí se contaba con el relato por anticipado! Por Dios, Jesús y el espíritu de todos los Santos! Si los valerosos soñadores de películas románticas sólo piden personajes sólidos que interesen, una historia apasionante y consistente, un romance de suspiro inigualable, tensión y brío en su desarrollo y un desenlace potente de magnífica impresión que sacie todas tus aspiraciones y deseos!!!
Película directa para tele de sobremesa aunque, el gran misterio es cómo logra su estreno en la gran pantalla si ni siquiera sus dos actores protagonistas cuentan con ese nombre conocido que atraiga al público de masa adolescente a la sala del cine! Y pensar que no pertenezco a ese púbico y he estado allí!!! Y..., que más decir de este cliché andante de fácil olvido? Que eso es lo mejor, es de fácil olvido!!! Saquen sus pistolas y apunten porque el aburrimiento y la invalidez creativa van a empezar!!!
Posdata: para no ser tan tan mala como Cruella De Vil diré: no es tan mala, sólo sosa, de fácil adivinación y nulo sex appeal. He sido muy mala?



sábado, 12 de julio de 2014

Borgman

Como mínimo es extraña, diferente, extravagante, imposible quedarse al margen impasible sin la tentación de devanarte los sesos intentando encontrar una explicación a este desconcierto, un por qué a los crueles y violentos sucesos, un "quién demonios es" para este estrambótico y peculiar personaje que atrapa tu curiosidad y tu desvelo como la miel a las abejas y donde es difícil resistir y calmar tu loco y aturdido pensamiento que discurre de forma caótica y frenética por la senda del sin sentido y el desenfreno. El impacto inicial es explosión segura, golpe mortal y efectivo que provoca una atracción anonadada por seguir las andaduras de un protagonista surrealista y feroz que se mueve al margen de la lógica, de la conscienca racional o de cualquier pensamiento cognitivo que permita su sobria y serena lectura sin ese desespero y asfixiante acompañante que te desquicia, enfada porque, prácticamente, "no entiendes ni papa". Partícipe involuntario de una fábula subversiva e inolvidable en la que este relato conmociona y colisiona por su estrafalario y original formato, por las inconexas figuras aparecidas, por su fantasioso y ametrallador guión, por esa mezcla irreverente de humor desquiciado y horror espeluznante, por el hipnótico hechizo de un argumento en el que no puedes dejar de mirar y observar, ver y escuchar, en el que no puedes evitar desear querer seguir a este malvado y demoníaco caminante a pesar de no saber dónde va e intuir que tu destino es la caída desde un precipicio al que acudes con incógnita y un aturdimiento estupefacto. Desquicio y asombro para un cuento de imaginación brutal y efecto cautivo en el que seguirás enredado tras su esperpéntica lectura intentando hallar la escondida clave de este enigma que te abra las puertas al relajado y deseoso saber y entender lo procesado o que te perderá por su angosto y confuso caminar, por su falta de entendimiento y correlación, por su evidente oscurantismo que marea y despista. Después de largo tiempo intentando resolver dicho puzzle, este fabuloso rompecabezas o le poner mayor empeño, coraje y vehemencia por tu obsesiva seducción y contundente cabezonería en desgranar el misterio que lleva al tesoro de la sabiduría oculta o abandonas por un agotamiento y una desidia que te llevan a aburrir y maldecir lo no entendido, acosado y extenuado ante imágenes que aumentan tu martirio y soledad porque no sabes qué pasa, porque no dispones del diccionario traductor que ilumine el texto y aclare la narración. Lectura sugerente y sugestiva que va con cada uno aunque, es innegable admitir y aplaudir con sonoridad este transgresor, exquisito y fascinante trabajo de Alex van Warmerdam que crea debate, polémica y pluralidad de opiniones y emociones. Imposible ponerse de acuerdo sobre su provocación, sobre sus inquietantes matices, sobre sus inquietudes buscadas ni sobre nada; ahí reside su grandeza, en la diversidad, variedad y alternancia de su interpretación.




Bad words

Una venganza fallida que sabe a mucho, al dulce sabor de quien no tiene cuentas pendientes, al cautivador relax de elegir con sabiduría, a la inteligente decisión de retroceder y alejarse del precipicio, al seductor encanto de no mancillar la palabra dicha con ataques constantes y feroces de maldad represiva e inconsciente desespero. Jason Bateman se maneja de forma estupenda y con delicioso talento tanto en la dirección como en la interpretación de este singular relato, en el fascinante don de la ironía y la mordacidad de quien expresa su tremenda crueldad a través del uso de la palabra para esconder la profunda herida emocional que lleva por dentro, un inteligente guión lleno de referencias que maneja sutilmente el discurrir atípico de este despreciable héroe en su lucha personal contra el mundo y sus propios sentimientos, en una atractiva y seductora evolución que se gana tu respeto y afecto por tan desdichado personaje. Vocablos malsonantes para expresar la rabia e impotencia acumulada, malas artes para un juego sucio y tramposo que hiere a la vista y al oído, repulsión ante el azote de unas víctimas inocentes que sufren sin decoro la amargura y dolor de un niño grande en guerra con la vida y un sin fin de gestos y diálogos a cual mejor para representar el caótico circo afectivo de un solitario e incomprendido adulto que busca a su mejor amigo, Comedia de carcajadas esporádicas y sonrisa eterna, de perplejidad y asombro continuo ante el despropósito visto, de reacciones espontáneas ante la malicia irresistible y el andar irrespetuoso de quien es socialmente incorrecto, de quien se expresa libremente sin decoro ni vergüenza al margen de las represoras normas establecidas, valiente rebeldía llevada a cabo sin pudor aunque con demasiado rencor, donde la pena y la lástima son relegadas al cajón del olvido para actuar con esa necesaria coraza que nubla y protege del recuerdo de un pasado doloroso, que entorpece la llegada de nuevas balas nocivas pero que satisface poco ante el loco y opresivo combate de uno contra sí mismo. Irreverencia de un filme que se mueve sin ataduras ni recato y al margen de lo establecido, sublime osadía de andar libre de equipaje, q expresa con maravillosa libertad y sin benevolencia alguna el complicado y arduo mundo de los sentimientos y las emociones, un relato de ocurrencias divertidas, desprecios humillantes y una cortesía social echada a la basura más un necesito amor oculto que busca cariño respirable y provoca reacciones dispares, estrambótico e descarado personaje que atrapa, gusta y fascina con incomodidad manifiesta y alegre desconcierto, que entretiene de manera peculiar y sorprende gratamente. Nunca lo prohibido e incorrecto fue tan delicioso y sugestivo!!!




viernes, 11 de julio de 2014

Rob the mob

"Las águilas no cazan moscas, sólo las asustan". Una historia verdadera donde una pareja de inconscientes, unos Bonnie and Clyde crutes, caóticos y de movimientos estúpidos logra derrotar a la mafia, donde la casualidad de un incidente tonto y erróneo acaba con toda la cúpula que controlaba la zona de Nueva York en los 90's entre rejas. Es lo que llama la atención y lo más destacable, este carismático dúo que no hay por donde cogerlo, de pasos locos y chiflados de los cuales la policía saca buen partido y cuyo destino estaba más que escrito, sentencia dictatorial torpemente buscada y rápidamente ejecutada. La locura y el despropósito unidos de forma intermitente a un perturbado razonamiento de quienes juegan a ser niños grandes, un sobrio y sereno Andy García que colabora con Raymond De Felitta quien sabe elegir bien las escenas, que sabe mostrar con inteligencia y acierto el devenir de una situación estrambótica que se antoja surrealismo de una mente aburrida que vive conforme a ocurrencias espontáneas que le surgen en su destartalado día a día, un sabio y currado guión que muestra de forma excelente el frenesí y el mareante pensamiento de estos dos personajes, cavilaciones absurdas y atropelladas que divierten y entretienen a la vez que asombran y asustan, potentes y rotundas interpretaciones que viven del fanatismo y el descontrol de una perpleja y desquiciada existencia más una música explosiva y estridente a la par con los hechos narrados y, en definitiva, un compendio muy loable y magnífico donde la mafia no es lo más importante, es la elegante y hermosa guinda de un pastel peculiar elaborado a trozos esporádicos de fuerza aplastante y resultado espectacular. Se disfruta a golpes de andadura de los protagonistas, unos esperpénticos enamorados que maniobran a sus anchas, entre la hermosura del caos inesperado y el peligro destructivo de un suicidio, casi previsto; atracción seductora de una vorágine y lujuria que atrapa y espanta, gusta y horroriza, desvela y fustiga ofreciendo una alternancia de impresiones, una gama de esquivos sentimientos y furtivas percepciones de ritmo atolondrado y positivo efecto en el espectador. Azote de emociones que cautiva y sorprende.




jueves, 10 de julio de 2014

Todos están muertos

"A veces que algo te salga mal es lo mejor que te puede pasar". No es perfecta -ni aspira a serlo- ni logra explotar al máximo todas sus posibilidades pero consigue una sugerente combinación de melancolía, tristeza y desasosiego que se abre a la alegría, la esperanza y el renacer de una vida perdida, cautivadora mezcolanza de frías e inertes estancias con presencia de sufridas esencias de ardientes corazones que no avanzan en medio de un desolador silencio que corta el hielo y fustiga el alma, impetuoso anhelo de romper la inquietud ofensiva de una parada interminable cuya callada letanía duele con sangre y asesina sin piedad y cuya forzosa despedida sólo la muerte consigue evocar. Un tiempo pausado, lento y áspero, un discurrir gravitatorio aislado y opresivo para plasmar feroces sentimientos de raíz amarga que necesitan de pocas palabras para manifestar su verdad, mínima pero contundente expresión lingüística reforzada por serenas miradas de desesperación y consuelo, de impotencia y miedo encarnado magníficamente por una Elena Anaya que atrapa cada fotograma, que devora todo tu interés con su estupefacta perplejidad, que mantiene tu entusiasmo a nivel creciente y, simplemente, sustenta toda la historia, un relato sencillo, discreto e inofensivo que esconde en su interior una complicada y ardua existencia, la guarida de un monstruo absorbente y depredador que no quiere compartir su tesoro ni abrirse al despertar de un nuevo existir. Ligereza estructural, delicadeza expositiva que necesita su respirar agónico y reposado para proceder sutilmente con una consistencia firme que anula cualquier decepción presente o posible vacuidad emergente. Emotiva, sentida, querida, evolución solicita de tristeza a alegría, de asfixia a alivio, de pena a júbilo, grato suspiro en un relato de impacto callado y silencioso, frágil e íntimo que embellece la estancia por su hermosa sintonía, notas superfluas, delicadas, desiertas que componen una ópera de sonido tenue pero impresión candente, un conjunto que gusta sin maravillar, que contenta sin esfuerzo, que agrada con pasividad pero manifiesta fuerza, un alegato declarado de honda inteligencia y respetado resultado."Es duro despedirse, más duro es irse sin decir adiós", su referencia al optimismo, a descubrir la valentía de seguir adelante, al esfuerzo de continuar el camino es un válido adiós.




miércoles, 9 de julio de 2014

The kings of summer

Las inquietudes y malestares de dos amigos eternos y un tercero que aporta el toque de excentricidad y extravagancia en su huida a un refugio donde estar a salvo de su caótica y tropezada relación paternal, el sueño de una fantasía hecha realidad, breve estancia en el paraíso donde disfrutar de una ficticia libertad que les explota en las manos, de la irónica apertura a lo más deseado que se vuelve infierno aislado de soledad y tristeza, amargura de la pérdida de la alegría y vitalidad de inicio de campaña y responsabilidad de afrontar ese paso adelante en la maduración de todo joven y en el descubrimiento de su lugar en el mundo. La narración del filme se establece por etapas de mínima sorpresa, acontecimientos venideros de anticipación no complicada; la fatídica y asfixiante relación familiar, exagerada y magnificada para sentir el deseo irrefrenable de escape y evasión, el anhelo desesperado de tu lugar, de tu necesario e imprescindible propio espacio; la construcción del nuevo hogar, bienvenida a la felicidad elegida, al placer del descanso emocional y de la respiración relajada, la hermosura de la infinidad escogida donde los límites los marca la naturaleza, sin normas-horarios-restricciones más que el espíritu libre de abrir los brazos, aspirar y sentir la vida; ruptura abrupta de la intimidad del grupo, de la hermandad de confianza ante la llegada de elementos externos, caída en picado al estallido sentimental, a la noria imparable de la rabia y el cabreo, impacto sublime de un rencor juvenil incontrolable y propio de la edad; vuelta al hogar, al cobijo de los padres, a la nueva comunicación establecida, a una mayor comprensión y mejor convivencia, a ese peldaño subido en la escalera de la vida, carrera existencial a recorrer paso a paso. Un "Cuenta conmigo" menos glorioso y gratificante pero de intensidad y cautivación notable, el espléndido colorido de la vida, de la belleza fascinante del bosque junto a la maravillosa inocencia de quien se arriesga, se adentra en el peligro sin protección alguna más allá de sus ilusiones y deseos, de sus anhelos y carisma, atractiva osadía que se pierde/relaja con el paso del tiempo, maceración de una edad de difícil manejo y ardua estabilidad plasmada con delicada vehemencia e ímpetu, sutil acierto y una magnífica armonía de ritmo sonoro creciente, mucho jolgorio y estruendo, mucha locura y pasión, sonrisas y diversión, atractivos fuegos artificiales para un breve pero impactante lapsus de tiempo de recuerdo inolvidable. Gusta por su espíritu rebelde, agrada por su atrevido despertar, esa seducción romántica y placentera de romper las reglas, abandonar lo establecido,  fogosa seducción del juego de la aventura, ardiente tentación de la agitación burbujeante, repaso de una época donde el aburrimiento está prohibido y todo lo demás permitido. Bonita, fresca, jovial, genial por su esencia despierta, corazón valiente y alma indomable, un conjunto de sentimientos de añoranza querida, sentida y vivida con cariño y ternura, júbilo y entusiasmo, pasión-arrebato-delirio que caldea el ambiente, revitaliza el espíritu e invita a disfrutar.




Oculus

No empieces un juego si no estás dispuesto a perder, a aceptar las consecuencias irreparables de tus actos inconscientes, valentía mal entendida que se convierte en torpe precipitación, error de cálculo a la hora de juzgar y valorar las habilidades de tu enemigo, múltiples y variados recursos que te harán perder la razón y tu lugar en el mundo. Un espejo bello y maldito como rival a batir, seis peones -dos de ellos como pareja doble- en duelo mortal continuo, un único superviviente, jugadas estratégicas que mezclan el pasado con el presente, la realidad con la fantasía, una acertada combinación de tiempos y espacios para crear una digna escenografía ambiental-psicológica, hábiles trucos mentales de confusión, mentira y engaño que te mantienen en suspense y te atrapan en cauto silencio, que sin usar el arma socorrida de la sangre a borbotones ni un espeluznante terror de sustos, gritos y miedos repentinos es capaz de mantener tu atención en vilo y la tensión curiosa de tu mirada fija en pantalla para seguir el desenlace de la partida y el justo no-sorprendente ganador con gustoso entretenimiento y más esperado placer del previsto. 
Dentro del género de los fantasmas no es su mejor representante, del clásico de los horrores está bastante alejado, de los zombies ni hablamos, a fantasía terrorífica no alcanza a menos que le des mucha cortesía, no saltarás de tu asiento a menos que te pique el culo, tus piernas temblarán por alguna araña inoportuna o mosca cojonera que quiera molestar, no es un guión de contenido innovador ni actores que deslumbren a su paso pero atrapa tus ojos y pica tu interés, un razonamiento lógico enfrentado a la locura inexplicable de quien sabe-algo-pero-nadie-cree que no llega a cotas altas de máxima y potencial expresión pero se defiende con valor y coraje en un terreno explotado en demasía y con calidad discutible. 
No sacia almas en pena ni estómagos hambrientos, no cubre demandas de alto standing pero es un completo y apañado tentempié cuyo disfrute satisface el momentazo calmando la ansiedad incómoda del hambre no resuelta, inhóspito vacío inerte relleno con un sabor corto y temporal que proporciona tibio esparcimiento y grata compañía. Convence con pocos recursos, ninguna novedad, arte limitado y sin saturar. 




martes, 8 de julio de 2014

La bella y la bestia

"Todos queremos algo pero en silencio para que se haga realidad", frase muy bonita y sentida, dictamen proverbial de comienzo de cuento pero, Christophe Gans no se ha excedido en ese perpetuo silencio?, no se ha olvidado de contarnos el hermoso y deslumbrante romance entre la bella y la bestia?, de lucirse y explayarse con los profundos sentimientos que mueven a los personajes? Porque estos apenas se perciben, es tan tenue y sutil su presencia e impacto que transcurre cual delicada gota de lluvia que se aprecia durante escasos segundos antes de desaparecer en la infinidad del espacio, inhalación tan suave que apenas es percibida cual estrella fugaz vista y no vista; "Una vida por una rosa", frase poética y encantadora como lo es toda la estética de contraste de colores, el sublime despliegue de la inmensidad a tus pies unido al marcado límite de tu propia cárcel, palidez y tristeza de la naturaleza muerta junto al fascinante renacer de la vida y el amor, junto a la deseable pasión de un rojo imponente que cautiva tu mirada e hipnotiza la cámara, prisión y cielo reunidos en uno pero el público no debería sentir ese mismo fervor y entusiasmo, el exquisito arrebato de la obra narrada, de toda su esperada rica exposición? Porque la historia de amor pasa sin pena ni gloria, sin motivantes anhelos ni perturbada excitación, sin la fabulosa sensación merecida, sin el ímpetu y el brío buscados más allá de unos repetidos efectos especiales que ayudan a intuir la exquisitez, a concebir su dulce sabor aunque sin la consistencia debida, sin la amplitud merecida, una proyección tranquila y agradable, una percepción apacible poco deseada ante el placer de volar a las alturas, planear al más allá, ante la fascinación de un corazón cautivado, la ensoñación de un alma enamorada, la grandeza de narrar un cuento de amor/fábula deliciosa de hermoso recuerdo cuya presencia elegante y majestuosa no se corresponde con el despertar íntimo y delicado de las sensaciones que deben acompañar, una errónea reposada mirada que anula toda mítica esperanza de colapso total, impacto brutal, de inquietar y turbar tu calmada y plácida respiración y que va cediendo la posibilidad de un esplendor emocional y un suspirar eterno por la mustia comodidad de ver sin impactar, de observar sin participar, de no sentir el irrefrenable deseo de ser la protagonista de esta maravillosa fantasía. Ausencia de vaivenes que alteren todo tu ser y desvelen tu sueño profundo, ensoñación perdida ante la correcta pero poco fructífera presencia de una bestia que gusta pero no atrapa, una bella que agrada pero no fascina y un encuentro poco halagüeño que ni levanta pasiones ni encandila tus pupilas ni activa tus suspiros. Lectura bonita, placentera, relajada de una fábula que no te hace palpitar, de una fantasía que no te hace desear, de un cuento que no te hace soñar. Buscaba emocionarme..., ni eso!!!




El secreto del cofre del Midas

Aventura hay aventura pero ésta es tan nimia, chiquitita y pobre! No esperaba a Indiana Jones pero tampoco aburrirme como una abuela! Empieza de forma decente, presenta los personajes, plantea la búsqueda del tesoro -en esta ocasión una caja que lo convierte todo en oro- y allá vamos! A partir de ahí tus esperanzas de emoción, adrenalina, misterio, impacto, sorpresa..., irán desapareciendo hasta aparecer en su lugar un bostezo, aburrimiento y la duda de si vale la pena acabar dicha malograda aventura. Porque si, es cine familiar dirigido especialmente a los peques de la casa -quiero pensar- aunque dudo mucho que ningún niño aguante en la butaca más de 5 minutos sin empezar a dar patadas, levantar la voz y hacer carreras por toda la sala! Porque en este esperpento, al joven protagonista no dan ganas de seguirlo, al guión dan ganas de inyectarle un poco de red bull a ver si despierta y empieza a volar, los secundarios son de corte y pega y aunque la época y su caracterización se salvan del machaque de este mejunje, es consuelo de tontos! Porque, en el fondo, no es que sea tan mala es que con todos los elementos con los que se contaba no se han molestado en crear un producto más digno y decente, algo más que un equipo cutre de regional que estirando mucho podría jugar en tercera división y eso siendo muy generoso!. La calidad del resultado es baja, un nivel inferior fácilmente superable con un poco de empeño y ganas, las mismas ganas tuyas que se van disipando y evaporando al descubrir que no hay mucha chicha que cortar, que el beneficio de la duda que le otorgas a pesar de lo leído es inocencia estéril que cae en saco roto. Te puede servir si demandas muy poco y te conformas con todo pero hay tantas referencias de libros, películas, series, historias en el pasado, presente y, me atrevo a vaticinar, en el futuro que le dan mil vueltas que..., pa'que molestarse!!! Ahhh, lo mejor llega al final, cuando por fin encuentran la caja; por Dios, qué desencanto, qué ridiculez de cofre para dominar el mundo!!! Ni para guardar galletas!!!




lunes, 7 de julio de 2014

Bajo la misma estrella

Una película de intensas, profundas y variadas emociones, sentimientos por doquier y, más que nunca, a flor de piel en el despertar de dos adolescentes que viven su primer amor, esa maravillosa y dolorosa experiencia que te sube a los altares pero también te desciende al infierno, poder volar al cielo, soñar con la infinidad eterna de los días contados y llorar de amargura y desesperación, de impotencia y rabia por la pérdida de tu alma, de ese ser que te permitía respirar sin pulmones, de esa persona que era alegría y sonrisa segura en tu vida. Sensibilidad y calidez exquisita en la penetrante interpretación de su joven protagonista, Shailene Woodley, que manifiesta espléndidamente ese deseo incontrolable de sentir, ese miedo inconsciente de sufrir, esa valentía de tener ya la fecha de caducidad y encontrar motivos para levantarse y continuar, ese desesperante no desesperar que envuelve cada escena y protege con mimo y dulzura cada gesto, movimiento y palabra sentida y no dicha o cada expresión y vocablo proclamado al viento más propicio. El toque de enfermedad en el que están envueltos los protagonistas y todo lo que conlleva es el elemento impactante secundario, esa palpable e impresionante sensibilidad que te involucra y te desgarra por dentro al ralentizar el bombeo de tu ritmo cardíaco, reducir tu respiración por segundos y dejar caer esas lágrimas seguras de afinidad por las impresiones e ilusiones inocentes que están percibiendo todos tus sentidos. Basada en el libro de John Green la muerte nunca tuvo tan poca importancia, el dolor físico del cuerpo humano nunca fue tan olvidado ni relegado a segunda división, un homenaje a las ganas de vivir y a la ausente cobardía de llorar y sufrir por lo que no se tiene, recordatorio sensible e inmutable de dejar de patalear y empezar a apreciar la grandeza de lo que se tiene entre las manos, las maravillas que forman nuestra existencia, dejar de admirar el campo del vecino y empezar a luchar, trabajar y a querer el nuestro propio. No deja de ser un relato romántico más de adolescencia con toda su empalagosa ternura y melosa afectividad pero con el envoltorio de una conocida enfermedad, recurso garantizado de cercanía del alma, comprensión social y absorción por parte de cada poro de tu piel aunque tratado con respeto, elegancia y la inteligencia de no copiar los tópicos normalmente exhibidos sobre el mundo de la perdida de la salud y todos los amigos indeseables que le acompañan. Relato que va directo a emocionar tu alma, afligir tu espíritu y alterar tu esencia, deliciosa incomodidad corporal ante la cual es imposible permanecer estático e inmóvil, frío o ausente; el nivel de implicación está inmutablemente relacionado con tu persona y tu propia existencia, desde la indiferencia y la tontería por una presente desconexión y desapego imposible de modificar y remodelar o la alteración de todo tu ser por la desmesurada implicación al remover recuerdos guardados; un término medio que te permita apreciar sin llorar, estimar sin deshacerte por dentro, valorar y querer sin devastar tu interior pero tampoco alejarte tanto que no sientas nada es lo mejor, ideal teórico de práctica complicada.




domingo, 6 de julio de 2014

Mil maneras de morder el polvo

Seth MacFarlane como director, co-guionista y actor principal de un proyecto donde, de forma conveniente y acertada, se rodea de buenos amigos con nombre reconocido para la audiencia que le hacen el enorme favor de actuar de gancho y atractivo para llevar a la gente a la sala y tapar las obvias carencias de un argumento que para nada aporta la diversión y el jolgorio prometidos, únicamente sonrisas dispersas y desesperadas de escuchar de fondo lo mismo una y otra vez. Con la referencia de "Ted" o el venerado "Padre de familia", el guión tiene momentos álgidos y estupendos de alegría espontánea y carcajada inesperada pero también otros muchos espacios sosos y cansinos que viven de un constante decir reiterativo vacuo, sin picante ni encanto en un discurso poco original -sexo, drogas, caca, pedos y poco más-, temática actual llevada al oeste de 1882 que proyecta ser toda una revolución subversiva nunca vista pero que resulta nimio, apenas cautivador y de un hechizo que desaparece por minutos. Nuestro Julio Verne del Séptimo Arte y su mucha verborrea, monólogos repetitivos por doquier, escasea en su aporte de frescura y gracia, humor y agudeza, gags-bromas-cameos con más o menos acierto -la referencia a "Regreso al futuro" es fantástica por su impacto y deslumbre- con sus momentos intensos pero también muchos otros tontos, inútiles y cargantes que, en el fondo, no dejan de ser un "Club de la comedia" de dos horas que no daba para tanto pues tu interés y atención se pierde constantemente entre tanto uso barato de la palabra, sólo con suerte, vuelve en alguna ocasión para ser llevado de vuelta sin apenas esfuerzo y casi nada de resistencia al foso de los leones del olvido y la ignorancia al no saber-acertar-lograr una consistencia en las ideas expuestas, inteligencia lingüística en lo narrado, sabia conciencia en lo transmitido, toda una torpeza por su carencia de mordacidad e ironía que recae sobre la calidad recibida por el espectador. Resulta entretenida, divertida y hay un público específico para este tipo de género pero también puedes pasar dos horas viendo una mosca revolotear por delante de tus narices y quedarte tan anonadado y vacío como en el visionado de esta película pero sin el ingente presupuesto gastado en este despropósito, bodrio de todo-un-poco mucho-de-nada que quiere abarcar tanto espacio que no concreta ni satisface como debería. Repito..., es entretenida, divertida -específico, sólo por momentos- y tiene su público pero se mira demasiado el ombligo y no sabe moverse más allá de su agotador círculo ni encontrar una salida digna a su falta de ideas punzantes y sarcásticas, mordedura inicial que tienta y promete esperanza soñadora de esparcimiento genial que se desinfla cual pelota de playa que se topa con una picadura de medusa, cual globo de helio que no distorsiona la voz ni maquilla la realidad que le acompaña, únicamente un largometraje que vive de chistes continuos sin-ton-ni-son con una pandilla de colegas que se lo pasan mejor que tú y el mancilleo de una época gloriosa, el oeste, que nada tiene que hacer contra nuestro casero "800 balas". El sol derritió las alas de Ícaro por su soberbia y atrevimiento, aquí no ha hecho falta tanto esfuerzo!!!




Grace de Mónaco

Una Grace desganada y apagada, de nulo glamour, lucimiento escaso y seducción poco intensa. Hay que reconocer que Olivier Dahan tiene su mérito pues todo un personaje tan suculento y atractivo a los ojos del público lo ha convertido en un ejercicio inexpresivo, de nula notoriedad, rigidez absoluta y pobre interés. El dramatismo de la bella damisela encerrada en su encantador castillo al rescate de su devoto amado y de su hermoso reino es soso e inerte, un teatro poco suculento, convincente o satisfactorio para toda la magnificencia que se desprende sólo con mencionar su nombre, la narración de un cuento donde la heroína sacrificada deja de lado sus aspiraciones y deseos, su felicidad personal y entrega su vida por la de los demás no convence, atrapa ni fascina, sabor poco figurante que no destaca ni sobresale. Nicole Kidman se esfuerza por exprimir al máximo su papel, sacar todo el jugo posible a este esperanzado guión pero lo más que consigue es alargar su carismático y elegante anuncio televisivo de Chanel aunque sin tanta gracia, fortuna o gloria pues la cuidada/perceptiva estética y su venerable/agradecido intento caen en saco roto, partida de póker fallida a pesar de los excelentes jugadores. No acabas de creerte la representación, ésta no deslumbra ni llena tus expectativas, únicamente ofrece un entretenimiento tibio y neutro cuya brillantez se diluye al poco de empezar la obra hasta alcanzar un tono tenue, suave y de gran fineza que despierta pocas inquietudes, camino de andadura tranquila y pasos reposados. El fervor de palacio, las intrigas políticas, el destino de un país, el liderazgo de un trono expresados sin apenas chispa, emoción o picardía, no duerme ni aburre pero tampoco provoca efusivos suspiros, ardientes encantos o un ímpetu bárbaro, una sutil delicadeza en sus intenciones que se vuelve en contra al no lograr despertar las oportunas pasiones y deseos que muevan tu alma y vibren en tu inquieto corazón pues..., una princesa siempre será un princesa y su legado siempre será una fascinante fantasía de luz y color, ensoñación adorable no hallada en esta ocasión.




sábado, 5 de julio de 2014

El extraordinario viaje de T.S. Spivet

No deja de ser un niño en una gran aventura de añorada meta que busca cariño y comprensión, ternura y atención, dejar de sentirse aislado y no querido para pasar a ser amado y cuya ausencia provoca el despertar de la estima, la búsqueda y encuentro de lo más deseado, el abrazo de una insustituible madre y la segura protección del caballito en la espalda de un padre que te devuelva la sonrisa y te haga único al llevar su sombrero de cowboy; abandonar la melancolía y tristeza interior de la soledad y la culpa recíproca y abrirse a la alegría y amor de una familia peculiar y dispar pero unida por el gran misterio de su cordón umbilical a pesar de su gran variedad. La presentación es fantástica, deliciosa excentricidad llena de impactante colorido que atrapa tus ojos cual estrambótico binocular en el cual la mirada debe ser ralentizada y enfocada, la vista precisa y concentrada para apreciar y degustar la belleza y espectacularidad de un formato de cuento, fábula exquisita en la narración cognoscible del interior de un cerebro superdotado cuyo espíritu es anhelo indiscutible de dulzura y afecto, de sensibilidad y pasión, descubrimiento de unas emociones afines a un niño incomprendido que siente la amargura de una inolvidable pérdida, la añoranza de un volver a ser, la imperiosa necesidad de un deseoso querer estar. La historia es más afectiva y sensible que anteriores trabajos de Jean-Pierre Jeunet aunque menos motivante y seductora pasada la impactante novedad inicial pero sigue contando con una cautividad de todos tus sentidos que es fiel y devoto toque característico de la imaginación y fantasía para la narrativa visual de esta directora. Se trata de valorar cada paso, devorar cada escena con la grandeza del espíritu inocente de un pequeño que permanece inmóvil y paralizado ante la pantalla por la exquisitez de lo visto, por el deslumbre de lo expuesto y la magnificencia de una historia resultona y llevadera de verborrea electrizante y estética hipnótica que vive y se mantiene por su querida y sabia combinación de elementos que forman un cuadro único y exclusivo expuesto con enorme gracia y elegante presencia, finura delicada de estimable sutileza en su escondida comicidad, en su exigencia personal, en su grata bienvenida, en la vivencia de un calor oculto y escondido de miradas que buscan rapidez e inmediatez, facilidad y entretenimiento superficial pero notorio y estimado para pacientes de sabia espera, lectura inteligente y exclusividad marcada; no apta para todos los públicos porque allí donde otros verán aburrimiento-tontería-pesadez otros apreciarán la inmensidad de una sonrisa encantadora, la rareza de una incomprensible comodidad, la severidad del gusto atípico, el curioso estado jovial y alegre que aparece sin apenas esfuerzo pero con veredicto firme para proclamar el registro de una vivencia poco común, deliciosa extrañeza de repetido deseo. No es un cómic delirante, no es un héroe común, es un relato diferente de hilarante impresión e inolvidable recuerdo.  




Heaven is for real

"Es una experiencia religiosa, sentir..." reza una canción muy sonora de Enrique Iglesias lo cual viene que ni pintado a nuestro pequeño protagonista que sin llegar a estar clínicamente muerto, los ángeles le cantan -pero no su canción favorita, we will rock you!, qué fallo!- sube al cielo y se sienta en el regazo de Jesús, aunque ya en situación, puesto que tiene un caballo -palabra del niño-, yo hubiera elegido montar y cabalgar en éste!; debido a ello, su reverendo padre tendrá una crisis existencial y toda su fe y creencias religiosas se tambalearán por momentos. Dejando de lado la cuestión religiosa que hará que te involucres con mayor o menor afinidad en el relato, conexión intensa, apagada o abstracta en relación directa con tu aptitud y propias creencias, la película basada en un hecho real y en el libro escrito por el mencionado pastor de la iglesia es llevadera, de fácil registro y suave proceder. Lineal y llana en su recorrido realiza una exposición de los hechos concisa y fiel cuyo interés no va más lejos de observar y respirar el tranquilo discurrir de una comunidad cuya paz y sosiego se ven brevemente alterados, de forma tenue y sutil, por tan glorioso acontecimiento. Tu opinión puede ser muy variada, desde un tostón hasta toda una gran inspiración, desde una memez empalagosa y sosa hasta una bonita y sugerente revelación, surrealismo o palabra del Señor, vomitiva o clarividente lo cual hace referencia directa a tu persona no a los hechos narrados. Lo cierto es que tiene una hermosa fotografía local de vastos y coloridos campos que ofrece la perfecta mirada serena e inmensa ideal para meditar, relajarte y pensar y que su planteamiento es de alcance corto y limitado, un episodio de "Autopista hacia el cielo" simple y escaso realizado para la gran pantalla. Sentido filme que emociona el corazón y crea devotos creyentes por su mensaje divino o pura palabrería ñoña qye te aleja aún más de la distancia ya marcada, tú decides. Si al menos hubiera un debate teológico atractivo, discusión temática interesante que valiera la pena!




jueves, 3 de julio de 2014

Foxfire: confesiones de una banda de chicas


Una comunidad de hermanas de sangre unidas por la lealtad, la confianza y el amor, una banda de fueras de la ley cuyas víctimas eran siempre hombres demasiado incómodos como para quejarse; se creían más listas que los grupos de chicos, se creían a salvo de cualquier castigo, se creían invisibles y vivían en la imprudencia de la acción, en el frenesí de saberse vivas e inmunes, en la felicidad del viaje sin importar el destino. Película dinámica y jovial basada en hechos reales que mantiene su interés y atracción durante todo el relato, entretenimiento válido y activo de un grupo de chicas sin rumbo decidido que no distinguía claramente la línea entre ser heroínas y delincuentes y cuyos sentimientos se mueven entre la unidad y la división, el desenfreno y el entusiasmo, el afecto y el rencor, las alegrías y las penas, evolución lógica propia de la convivencia, de las penurias económicas y las desavenencias morales. Un filme sobre las nuevas reinas de la ciudad realizado con coherencia y respeto, serenidad y acierto, una loable combinación que exhibe notablemente el espíritu de estas jóvenes inquietas cuyos deseos e ilusiones llegan más lejos que su realidad, donde sus furtivas ganas de poderlo todo tropieza con un presente aburrido y fastidioso, un desfile de sonrisas y diversión, desmadre y descontrol que se enfrenta al agotamiento y desfase, anulación y derribo de su propia esencia. Peculiar y curiosa historia de visionado agradable y gentil, tenaz trabajo de Laurent Cantet que se ciñe a los hechos descritos evitando cualquier interpretación polémica; su evolución es un poco reiterativa y monótona sin progresar hacia el escándalo y la furia deseada, sin la explosión abrupta buscada pero con el firme refuerzo añadido de sinceras, vivas y naturales interpretaciones, fantástica música bailable y el sueño dorado de una época de rebeldía y furor, de ardor y ensoñación infinitas. Hipnotiza con sencillez y ligereza aunque sin provocar enormes desvelos, contagia su estiloso existir sin grandes contratiempos ni excitantes pasiones aunque lo suficiente para cubrir tu demandada curiosidad y saciar todas tus exigencias, ameno y sutil largometraje de proyección agradable y fructífera cuyo disfrute acompaña con la grata sensación de fiesta, desmadre y locura viviendo su jolgorio, locura, éxtasis e ímpetu sin contagiarte en demasía pero con gran aprecio y estima.




miércoles, 2 de julio de 2014

Occidente es occidente

Ser pakistaní en Inglaterra, inglés en Pakistán, vivir entre dos mundos pero en ninguno, una variedad de culturas que crea confusión y añoranza en la persona, bella y hermosa mezcolanza que enriquece y dificulta la personalidad, el carácter, decidir lo que se ama y odia, lo que se echa de menos, en definitiva, quién es uno. Comedia cálida y agradable, secuela de "Oriente es oriente" que crea un ambiente de ternura, cariño, sonrisas y diversión, captura de sentimientos y emociones de gusto exquisito por su dulzura y amargor, encanto y fascinación, sabiduría expositiva de las alegrías y penas, sonrisas y tristezas de una forma de vida. Sencilla, simpática y tierna, de deliciosa fotografía para enamorarse de una tierra que muestra sus mejores joyas y sus peores carencias, sus maravillas y lindezas más unas interpretaciones vivas y cercanas, de sentida afinidad que enternecen, conmueven y transmiten humanidad y sensibilidad a flor de piel. Andy De Emmony sigue su propia estela, sin cambiar de rumbo ni dirección, un camino llano, sin tropiezos ni sobresaltos, de previstos venideros fácilmente asimilables que aporta quietud, armonía y una reposada tranquilidad de saberse cómodo, feliz y contento con lo que se está viendo, satisfecho por el apacible, frágil y sereno relato proyectado y por la jovial y sana comicidad transmitida. Sin más lectura que la honestidad de su fantástico proceder, la grata seducción de su dejarse llevar, el cautivo bienestar de ese fascinante dejarse querer, aprecia cada uno de sus momentos, sus dolientes y perspicaces encuentros, sus delicias y desprecios, suspiros y rencores, su amable gratitud y su considerada aptitud de gustar, agradar y seducir sin apenas esfuerzo. Al alcance de todos para ser amada y disfrutada, querida y recordada, un eficaz compendio sin lamentaciones que expresar, sin peros que añadir, sin frustraciones que esgrimir, únicamente la solvente satisfacción y cumplida contemplación de un filme ameno y ligero cuyo secreto es la benevolencia de olvidar sus carencias y estimar sus dones, los dulces y sabrosos atributos que encandilan y emocionan a tu espíritu y corazón. Abrázala con deseo y pasión y sin recriminar nada.