sábado, 25 de enero de 2014

A propósito de Llewyn Davis

Una buena película, una sincera y efusiva historia que no conecta con el público; una desesperada búsqueda de la gran película que estabas dispuesto a ver, esa brillantez epocal de conocimiento musical pero que no hay formar de encontrar!!!. Consciente y racionalmente puedes captar la belleza de la estructura creada por los hermanos Coen, la delicadeza de un sentido guión, su magnífica y cuidada dirección, una presentación respetuosa/minimalista muy exquisita, una estética opaca muy elegante, una captura espontánea de los excelentes momentos musicales que lo detienen todo, el rastreo de un sentido personaje anónimo - un superviviente musical, un Ulises heróico que se enfrenta a las duras condiciones de la vida, víctima de la incomprensión terrenal de los que le rodean y que no abandona por muy grande que sea la fátiga y el agotamiento- toda una serie de elementos que te permiten admitir que si, tienen razón, es una película genial, tiene mucha grandeza en todo su formato, pero también ha lamentar afirmar, sin duda a equivocarte, que no consigue enlazar contigo, no es capaz de enganchar tus emociones y hacerte sentir con vehemencia dicho personaje. Porque, al igual que el susodicho, te desmoraliza acompañarle en su aventura, en su dramática resistencia de sus sueños y no evitar aburrirte -es duro admitirlo- y sentir cierta indiferencia; el protagonista, dentro de su profunda exposición humana, de la sobrecogedora manifestación de su alma más recóndita, no logra captar tu interés, apenas es capaz de hallar hueco en tus emociones o de conseguir levantar en tu esencia más que una negativa neutralidad y tibieza. Y, teniendo en cuenta el desvastador relato del espíritu infranqueable de un incansable músico por confiar en sí mismo y no abandonar su propia fe, es molesto, descorazonador no obtener las mismas emociones que son expuestas en dicha película; lamentar la nulidad en la alteración de tu interior más sensible, un entristecimiento de tus impresiones más amplias. Pasar por ella con cierta distancia y emocionarme, únicamente, es escasos momentos de entonación central es un arduo error que no se puede permitir, una aflicción y desconsuelo que no compensa la alegría y júbilo de su elección; aunque, para ser sinceros, tampoco tengo claro que se le pueda atribuir dicha falta de conexión y empatia a los venerados directores!!!  





5 comentarios:

grande dijo...

a MÍ m3 3NCanTó
¡GraNd3!

Lourdes Lulu Lou dijo...

A mi me gusta el formato, sus elementos y todo el trabajo; lo que no me gusta es que no consigue remover mis emociones, ni siquiera alterarme

samsa777 dijo...

A mí me han hablado bien, pero vi una crítica de Boyer parecida a la tuya: ganas de ver quién tiene razón jejejejej
Saludos

Lourdes Lulu Lou dijo...

Suerte!!!
Siempre es triste que una película no te emocione

Teresa Ballester dijo...

Es verdad, es muy triste no emocionarse con una historia así. Lo tiene todo y le falta lo principal.
Qué pena!