martes, 31 de marzo de 2015

Chappie

Moldea la vida, no dejes que la vida te moldee a ti", "Chappie, no dejes que los demás te arrebaten tu potencial"
¿Quién ha escrito esto?, ¿un niño de cinco años?, y el responsable de esta falacia de entretenimiento en vano ¿fue capaz de crear "Distrito 9"?, aquella maravilla ¿fue una excepción, dentro de la inventiva de Neill Blomkamp o, esto es un resbalón de un día de resaca que dio para un relato absurdo?
No se que es peor, el propio diseño del robot que ofende al original Cortocircuito, por estropear su porte y prestancia -más la estridente voz que le han asignado en el doblaje que ¡menuda elección!-, los necios diálogos de parvulario, los indigestos personajes, la mítica teniente Ripley dándole órdenes a un ingenuo chaval que todavía no sabe como quitarse de encima la estela del concurso millonario que ganó o ver a Lobezno, de zumbado ex militar, con pantalones cortos de boy scout jugando a los marcianitos con el primo, oveja negra de la familia, de Mazinger Z; revoltijo catatónico, ¡a cada segundo de avance peor!
¡Qué despropósito!, ¡qué estupidez!, Robocop con inteligencia artificial y miedo que prefiere pintar pero su papi quiere que aprenda a disparar -¿de qué me suena eso?, adivina, adivinanza, ¿territorio norteamericano donde se regalan rifles y lecciones gratuitas de papa para aprender a disparar a los niños/niñas para la comunión?-, criado por cenizos excéntricos, analfabetos y sin cerebro a la vista, a cuál peor, que desemboca en conciencia humana trasvasada a androide robótico -de resultado final..., ¡trío armónico para cantar pachanga!- dejando de lado la materia carnal innecesaria pues sólo somos razón, nada de cuerpo.
¿Qué ha sido de la pureza creativa de "Frankenstein", de la bella inocencia de "Eduardo manos tijeras"?, ¿qué moldeado han hecho aquí para llegar a tal esperpento?, un cardado, tinte, corte y pega ¡todo por el mismo precio!
Últimamente, cuando observo que escritor y director coinciden en una película, ¡échate a temblar!; yo no se si el ego potencial de su propia idea les ciega la vista, la creatividad y todo disfrute de posible originalidad de sus primeros pensamientos sobre qué quieren hacer pero acaban mancillando, maltratando y echando a perder lo que, en un principio, tenía buenas perspectivas de camino y futuro pero que, en la práctica, se convierte en algo infumable.
Al poco de empezar, ya observas que las actuaciones no son ninguna maravilla, que las sentencias de mínima comunicación son de patio de colegio y que los colegas son artificio diseñado en un mal día de ocurrencias nada halagüeñas; después tenemos su inspirada evolución que brilla por su ausencia y dos largas horas por delante para oír frases absurdas de gran memez en sus palabras, escenas penosas de tristes andares, filosofía barata combinada dolorosamente con vapuleado lenguaje que ofende al oído y todo un teatrillo de tres al cuarto que ¡vete tú a saber! el presupuesto que habrán malgastado para esta fanfarronada que te escribe cualquier aficionado con más acierto y gracia, simplemente, por el placer de imprimir las ocurrentes innovaciones de su mente en exquisitas palabras. 
Época de moda del género ciencia ficción con respecto a robótica de inteligencia artificial, sólo hay que hacer un recordatorio breve para dejar claro en qué lugar queda esta chapa indestructible a quien tatuaron como Chappie, y muchas cosas más que mejor olvidar; está la reciente "Ex Machina" que ni se molestaría en mantener entrevista alguna con el susodicho pendejo de batería sin recarga posible, el anterior "Autómata" que todavía estaría preguntándose de dónde ha salido este supuesto familiar tan desagradable, torpe e inapetente de tratar y observar, "Her", siguiendo en retrospectiva, que..., ¿qué quieres que te diga? más vale que vayas con amigos, te compres palomitas, te armes de paciencia y, si oyes risas de fondo, te aseguro que son forzadas por un desespero que, ante tanta ordinariez y calamidad, intenta sobrevivir a la desgana y soporífera ridiculez de lo plasmado con forzado estímulo de provocación voluntaria a la mínima que se observa algo parecido a un poco de graciosidad en alguna escena que, por 
otra parte, tratándose de ciencia ficción sobre inteligencia artificial, ¡tampoco es que vayamos bien!; eso sí, el dinero de la entrada no te lo devuelve ni Dios, ni el creador, ni el robot, ni el de la taquilla por mucho que le llores y..., vas a tener ganas de llorar y maldecir por el mal gusto de la elección y la irreparable pérdida de tu tiempo.
"Sólo hay dos cosas trágicas en la vida, una es no conseguir lo que quieres, la otra es conseguirlo", El señor de la guerra; yo vengo de toparme con ¡mi propia guerra y tragedia!



2 comentarios:

Juan pablo Carmona Ramirez dijo...

Creo que tu critica es absurda y sin fundamentos, sobre todo, bastante redundante. Bueno, es tu percepcion. A mi me parecio una pelicula diferente y sale por completo de lo comun. No para ser mi favorita, pero digna de apreciar.

Lourdes Lulu Lou dijo...

¡Hace tiempo de la misma! He tenido que volver a leer la crítica para recordar. Es claro lo que yo percibí; me alegro que a ti te gustara. Saludos