martes, 16 de septiembre de 2014

Boyhood

¿Hasta qué punto son necesarios esos días rutinarios y repetitivos, esa mecánica seguida memorizada donde el tiempo pasa y parece que no suceda nada para conformar esos momentos inolvidables de alegría y pasión o aquellos sucesos tristes de desgracia inasumible que te gustaría borrar? ¿Imprescindibles o podemos obviarlos y pasar de ellos?
Porque esta película es interesante en su lectura cognitiva y reflexiva, en su visión conjunta del transcurrir de 12 años de vida de un chico pero poco complaciente y entusiasta en su día a día, en esos minutos cotidianos que simplemente pasan y transcurren en monotonía, a la espera de ese repentino y trascendente momento de cambio que lo altera todo para disfrutarlo o superarlo y volver a esa cotidiana rutina que ¡cuánto llega a echarse de menos cuando falta!
Es claro y nítido que Ethan Hawke y Patricia Arquette se comen la pantalla y anulan al pequeño héroe en pleno crecimiento, que su presencia y sus vidas son más atractivas y apreciadas que la de nuestro joven protagonista y su sonámbulo andar pero, ¿hasta qué punto no escribes tu existencia a través del contacto con los demás?, ¿la adolescencia no es el periodo de crecer y nutrirse de la vida y experiencias de los que te rodean hasta que llegas a ser el director de tus decisiones y capitán de tu propia navegación?
Es claro y nítido que hay dos lecturas de este tan-comentado relato, la racional y consciente que reconoce la originalidad y esmero, inteligencia y sabiduría, veracidad y naturalidad de este documento de vida y la emocional y sensitiva que no finge y te dice estar observando un inicio soso e insípido, un progresar que adolece de encanto y, por fin, una resolución más consistente y completa.
Es claro y nítido la variedad de opiniones y sensaciones diversas que acarrea, es claro y nítido su larga duración para su no tan obvia motivación, debería ser claro y nítido que sus doce años de rodaje para darle autenticidad no son motivo suficiente para abrazarla sin pensamiento previo, no es tan claro ni nítido que te cautive y seduzca, apasione o deslumbre sin duda cuestionada a pesar de reconocer el gran proyecto presentado y la gran labor realizada.
La gran cuestión..., ¿es interesante o no?, ¿lo es durante todo su recorrido o sólo en momentos ocasionales?, ¿valedora y destacable o no tan gustoso ni deseable manjar?, ¿toda una obra de arte hecha película o alabanza desproporcionada de la crítica elitista?
Ante tan personal, subjetiva y nada nítida respuesta -sigo debatiendo entra la valentía de un formato diferente que valoro y aprecio, el maravillar de un andar pausado y silencioso de natural progreso y la no penetrante seducción ni constante alimento de todos mis sentidos- se me plantea la pregunta..., ¿qué disfrutas con más placer y gusto, los huevos rotos y patatas fritas de casa Lucio con los amigos en un día especial o los que comes casi cada día hechos por tu madre siempre presente en tu día a día?
Parece fácil la respuesta pero..., ¿hasta qué punto son necesarios los infravalorados y comunes últimos para considerar exquisitez a los exclusivos primeros?
Al fin y al cabo, es una vida llena de momentos desganados y agotadores, otros intensos de gran jolgorio, de amor, tristeza, miedo, incertidumbre, alegría, pesar, ánimo desorbitado-hundimiento imprevisto, desgracias, sonrisas, gritos, abrazos, cariño, pesadumbre, olvidos queridos-recuerdos perecederos..., y la suma del conjunto nunca es completamente favorable ni totalmente insatisfactoria, son sutiles grados de delicadeza los que inclinan la balanza a babor o estribor con la imposibilidad de elegir en exclusiva un lado sin incluir, al tiempo, el otro aunque, al final, la respuesta masiva suele ser un término medio que tiende hacia lado positivo.
Es imposible siquiera imaginar suspender a esta película y el ambicioso proyecto presentado, es ficticia fantasía concluir indudablemente haber salido encantado y sobrecogido plenamente por su visión.
Término medio que tiene a mayor o menor lado positivo según la inclinación de tus frágiles e imperceptibles grados de sensibilidad y empatía emocional.
Se trata, sencilla y arduamente, de la simple grandeza de ver pasar la vida de este chaval, un excelente retrato de la complicada tarea de crecer tan divertido como aburrido, tan excitante como coñazo, con aquellos deliciosos momentos que te atrapan y los muchos otros que pasan de largo.
Sólo éso que ¡lo es todo!




3 comentarios:

Marc Gonzalez dijo...

es que hasta los 18 en usa poco puedes hacer ya de que eres mayor pasan cosas mejores

Anónimo dijo...

querida Lulu, coincido casi al 100 por 100 con tus gustos cinematográficos (aunque tú ves más pelis al año que yo). Sin embargo, déjame darte un consejo: si fueras más clara en tu exposición, funcionarían mejor tus críticas y se entenderían mejor. Haces demasiados circunloquios, y no es necesario poner un adjetivo para cada sustantivo, y menos aún cuando resulta que son sinónimos (por ejemplo "claro y nítido" o "ficticia fantasía")

Lourdes Lulu Lou dijo...

Estoy de acuerdo contigo si mi motivación a la hora de escribir fuera ir a lo práctico y buscar el aprobado de quien pueda leerme -como tu mencionas "funcionarían mejor-,
Pero no es ni mi principal ni último objetivo. Reconozco que uso muchos adjetivos pero, simplemente porque me gusta adornar, decorar y embellecer la idea que el filme correspondiente me ha causado. Y es verdad que alargo mucho una frase cuando desde el principio ya digo claro su sentido y es un circunloquio -vuelvo a tus palabras- que, puede ser no necesario pero, la confirmación, remarque e insistencia de adjetivos que son sinónimos sirven para remarcar el placer, gusto, sabor, exquisitez que ha producido y que el lector pueda acercarse levemente, -se pierde algo al pasar de la vivacidad del sentimiento absorbido a la estática letra impresa- a lo que pueda haber sentido o a cómo pueda haberme emocionado. Puedes explicar una fragancia pero queda muy lejos de la experiencia exquisita de su olor personal en contacto directo; la reiteración, nombre de adjetivos me ayuda a intensificar y recalcar esa posible sensación. Amén, me gusta mucho
el texto poético y cuidar la presentación estética y éstas son mis palabras.
Muchas gracias por tu comentario y un saludo