miércoles, 21 de mayo de 2014

Maniac

Hace tiempo que no veía una película tan impactante, espeluznante y sádica, de efecto tan firme, contundente y rápido pues la primera escena ya te marca, de forma rotunda y explosiva, por dónde irán los hilos de un relato terrorífico y mortal, de inquietante brutalidad y manifiesta maldad, horrible violencia gratuita al servicio de un placer escalofriante en su verdad mal entendida, expresión gráfica de las horribles y extrañas perturbaciones mentales que puede padecer una persona; el ser humano en su perversión más oculta, poética manifestación mezquina de un estremecedor arte, dolorosa hermosura que no encuentra descanso para su búsqueda incansable de sosiego y paz. Con un formato original y novedoso, curioso y atractivo, ausencia visible de una cámara que pretende hacerte partícipe, principal y único protagonista de las insanas locuras y obsesivas ideas de un perturbado hijo que vela por el castigo eterno de su mala madre sientes el desagradable aliento de su desesperación, la vomitiva respiración de su impotencia, sus estériles movimientos repetitivos que le llevan a un camino de auto-destrucción, un sin-salida abrupto y perpetuo, una horripilante excursión al reino de la oscuridad, intimidante senda a la negrura más profunda e inconsciente perversidad que se alimenta de las entrañas de un mezquino corazón que sacia su sed de víctimas inocentes, indefensas ante una locura y barbarie que corta la respiración, cautivante mirada lasciva que de forma penetrante va devorando todo tu interior, olor desdeñable que se acopla a tu alma con instinto roedor. Breves trazos interpretativos de un Elijah Wood que alienta la presencia inmediata de un pánico repentino que el director muestra con maestría, más una fotografía de fijo rojo imponente y un tono musical que hace las delicias de todo amante del horror más mortífero; delicada y bella en su macabra composición artística marca un doble camino entre la enfermedad y el asesinato despiadado, entre la hermosura y la crueldad donde el impacto y la conmoción, el disfrute y regocijo están asegurados siempre que seas devoto de este género cinematográfico; en caso contrario, ni te acerques a la sala. 




4 comentarios:

Bea Mendes dijo...

Siento curiosidad por ver a Elijah Wood haciendo de psicópata. La verdad es que no me lo imagino.

Lourdes Lulu Lou dijo...

Por el uso de la cámara sólo le verás esporádicamente!

Bea Mendes dijo...

Es diferente e interesante.

Rocio Quiroga dijo...

Yo vi otra pelicula en la que el mismo actor hace de picopata, en la pelicula Sin City del año 2005, en ella interpreta a Kevin un psicopata canival