lunes, 19 de mayo de 2014

Una familia de Tokio

Reconozco que tenía muchas ganas de ver este película, no sólo por las maravillosas alabanzas de la crítica sino porque se de la finura, delicadeza y exquisitez del cine japonés, de su soberbio placer para la vista, de su sublime dulzura para las formas y de su esplendor y magnificencia en todo lo que realiza; también se que el hecho de no haberla visto en versión original es un punto importante a restar en la valoración de todo el conjunto, lastre que enseguida lamenté nada más empezar su visionado. Con todos estos detalles y "peros" a tener en cuenta he de lamentar decir que no he logrado apreciar el gran relato vendido, éste no ha conseguido capturar mi corazón ni cautivar mi necesitada y frustrante alma en espera; siempre con la excelente fotografía -símbolo inequívoco de su magnífico arte- por delante, dos ancianos padre de visita a la gran ciudad para visitar a sus queridos hijos siendo una carga allá donde van, maleta al uso que se traslada sin permiso previo de un lugar a otro..., no deja de ser la versión japonesa de cualquier clásico de nuestro maravilloso cine de los 60-70 protagonizado por José Isbert o Paco Martínez Soria pero sin la gracia y simpatía que caracteriza a estos genios artistas de nuestra tierra -aunque sea una maldad y una barbarie la comparación realizada-. Mi interés e impresión ha ido variando desde la atención suprema hasta el abandono olvidadizo, desde la calidez de la emoción al aburrimiento de la ignorancia desinteresada, desde un insaciable interés a un melancólico suspiro, un ir y venir inconstante que me impide afirmar haber disfrutado de una pieza deliciosamente frágil y delicadamente bella; puedo confirmar, con conciencia racional, de su existencia pero desde la emoción no-sentida, desde el sentimiento no-encontrado he de admitir la decepción de mi entusiasmo inicial, la caída de mi inocente alegría. He de reconocer que la mayoría de veces no es fallo de la película sino de las condiciones en que ésta se visiona -contexto, ambiente, adecuado doblaje...-, de las circunstancias del propio espectador -expectativas, estado de ánimo, conocimiento previo...- y un montón de etc, etc extras; no dudo de que sea éste el caso pero..., lo no sentido es la ausencia de lo vivido para frustración personal mía. Si no eres capaz de captar y percibir los sentimientos y emociones del cine japonés la riqueza de su visionado pierde toda su esencia; ése es mi triste y arduo castigo.




2 comentarios:

Bea Mendes dijo...

Pues he de decirte que yo la vi en versión original y me quedé con tus mismas impresiones. Había leído tanto bueno acerca de esta, que me esperaba una maravilla. Al final, me resultó interesante al principio, aburrida a mitad y muy pesada al final. No conecté con nada ni con nadie. No sé, será que no he sabido apreciar la película, pero es que me resulto simple, sin más.

Lourdes Lulu Lou dijo...

Gracias!!! Es un consuelo saber que en versión original tampoco te dijo mucho!