lunes, 2 de junio de 2014

Ida

Austera, recatada, sobria..., seca, cortante..., inquietante serenidad que hiere al corazón, frialdad intimidante que congela la quietud espeluznante de los eternos y turbadores silencios, horrible y atroz ausencia de una calidez necesaria y vital, apagada mirada baja para un espléndido contexto en blanco y negro que trasluce un hipnótico y aterrador atractivo que hiere al corazón, espléndida fotografía que exhibe un proceder pausado y reprimido, contención asfixiante que electriza tu alma cautiva..., la obligada salida al exterior de una novicia que descubre una verdad que no buscaba y unas dudas que no necesitaba, realidad que llena toda la pantalla con un esplendor y una magnificencia nunca iluminada; abandono de la seguridad y confort de una rutina conocida que previene del dolor de los problemas de la vida y de las decepciones del día a día, nulidad de decisión que deja en manos de Dios oculta tras un hábito que esconde su pudorosa sexualidad ignorada. Brillantes y magníficas interpretaciones de sus dos exclusivas protagonistas más una dirección exquisita de planos estáticos bien delimitados y un potencial argumento que no necesita de grandes diálogos pues se nutre de la imponente presencia de dos personajes cuyo cuerpo, joven-inocente-bonito/maduro-herido-castigado habla por sí solo. Corta en minutos, intensa en contenido no es apta para todos los públicos, sólo para encantados sufridores de una deliciosa paciencia, emotiva sensibilidad que se deja capturar por todas sus entrañas, que levanta todas las penas, compensa un mal día y revitaliza toda sonámbula actitud en el despertar a un mismo día diferente del amanecido; elígela con cuidado y apreciando lo ofrecido, magnífico tesoro que según las manos en las cuales caiga, sacará todo su valor u ocultará todo su atractivo. Te estás mirando las manos?




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si hubiese estado más tiempo fuera del convento le habría sacado gustito a todo lo que le asustó. Me pareció muy maniquea, como si la hubiese escrito alguien del Opus. El director no le tiene cogido el punto al encuadre.

Me alegro de que te gustara.

Lourdes Lulu Lou dijo...

Ya veo que su desapetencia por la vida en convivencia social con los otros no te ha cautivado. Encantada de hablar contigo.

Anónimo dijo...

Otra historia de la guerra en Europa, Me agrado el tratamiento fotográfico.