martes, 24 de junio de 2014

La jaula dorada

Carcajadas esporádicas de sonrisa eterna, bienestar acomodado de posición relajante y atmósfera acogedora, pícaras situaciones de hermosos sentimientos, agradable recorrido y oportuno desenlace para entrañables personajes de visión placentera, un guión inteligente que discurre sin apenas esfuerzo en una jaula de grillos encantadora donde hay cabida para el amor, la familia, la amistad y el trabajo en una combinación dulce, sabrosa y exquisita que se disfruta con gusto y con cero empalago; argumento de bella armonía y excelente fotografía, de clásico estilo hogareño con fugaz toque bohemio, de éxito garantizado y nulo desapego, afinidad que se absorbe con cálida pureza y cierta mirada de antaño que estimula su percepción y anima su fácil y digestivo consumo. Sólo hay que dejarse llevar por su apetecible encanto y su conquistada seducción de tierno querer que se cobija en el corazón cual deseo cumplido de velada de primavera que la sangra altera y el alma emociona, diversas y calmadas sensaciones de colorido tenue y asimilación perfecta con una calurosa bienvenida, un reposado estar y una grata despedida; inolvidable reunión de amigos con el maravilloso don de la alegría, la serena tranquilidad de la confianza y la profunda respiración del trabajo bien hecho, apaciguado suspiro de alivio ante el inesperado encuentro de diversión plena y gran sabiduría oculta, un adorable andar que relaja, ameniza e invita a bailar, a pasarlo bien y disfrutar de la fiesta. Ruben Alves ofrece un trabajo cautivador de elementos comunes nada novedosos que conforman una tertulia amena de sabroso recuerdo, bella sintonia y suave mezcolanza de un tipo de cine que alegra y complace por su conocido arbitraje y el agradable gusto dejado, recordatorio de una felicidad sencilla y apuesta, elegante y atractiva que dentro de su mínima exigencia y ausente complejidad guarda pequeños tesoros de inspiración divina y masaje relajante. Acoge con irresistibles ganas ese mas-de-lo-mismo muchas-veces-visto y aprecia la delicia de conocer el terreno y disfrutar de las vistas sin complejo, ligereza que se expresa con arte subliminal y sentida devoción inmediata.




3 comentarios:

Roberto Camay dijo...

Hola, primero que nada quiero agradecer por tus comentarios en Mejorenvo, ya que en muchos coincido.
Los que somos verdaderos amantes del séptimo arte sabemos apreciar una buena critica.
Yo suelo escribir mis críticas cinéfilas en mi página de facebook y antiguamente lo hacia en Mejorenvo.
Como te podrás imaginar también e sido muy criticado e insultado, por ese motivo ya casi no participo de los comentarios.
Como dice el dicho, ¡que se puede esperar de unos burros, más que una patada!
Saludos y seguiré leyendo vuestra critica, aquí y en Mejorenvo.

Robert Kilber Camay

Lourdes Lulu Lou dijo...

Deberías seguir escribiendo en vo. Si yo lo hubiera dejado ¡no me hubieras encontrado!
La clave está en ver primero la firma del comentario y según sea leer o no. Después de un tiempo ya diferencias quién vale la pena de quién no.
¡Lo que no lees no te afecta!
Estoy en facebook, twitter y google con la misma firma.
Saludos y gracias por el mensaje.

Anónimo dijo...

muchas gracias por los comentarios!